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Hemos hecho un viaje de 18 días por Egipto que teníamos bastante definido desde el principio. Queríamos conocer los grandes lugares históricos, pero también vivir otras experiencias que para nosotros eran importantes: dormir en Abu Simbel, navegar en faluca por el Nilo, hacer el crucero hasta Luxor, dedicar varios días al desierto y terminar junto al Mar Rojo.
Con ese planteamiento contactamos con Evaneos y empezamos a trabajar con la agencia local. Nosotros elegimos prácticamente todos los alojamientos, además del barco y otras opciones del viaje, y la agencia se adaptó a nuestras preferencias y coordinó toda la parte práctica de un recorrido con muchos desplazamientos.
Nos gustó especialmente poder combinar experiencias tan diferentes. Abu Simbel fue una experiencia magnífica, sobre todo por dormir allí y poder disfrutar del espectáculo de luces y sonido prácticamente solos. En Asuán disfrutamos mucho de la faluca y después del crucero por el Nilo hasta Luxor, con las visitas a sus templos y al Valle de los Reyes.
El desierto fue otra de las grandes experiencias del viaje. Pasamos tres noches y cuatro días recorriendo Wadi al-Hitan, Bahariya, el Desierto Negro, la Montaña de Cristal y el Desierto Blanco. Disfrutamos mucho de las comidas, las cenas, las hogueras y el ambiente que crearon los guías, y especialmente de dormir una noche en tienda de campaña bajo un cielo espectacular. Durante esa noche se acercó además un pequeño zorro del desierto, una sorpresa que hizo todavía más especial la experiencia.
En Marsa Alam disfrutamos muchísimo del mar y de los fondos marinos de Coraya Bay. Nos pareció además una buena elección porque el arrecife se puede disfrutar también con acceso desde la playa, algo práctico cuando las condiciones del mar dificultan el acceso por las pasarelas.
Para terminar, volvimos a El Cairo y nos alojamos en el ***, en la isla de Gezira. Después de la intensidad de El Cairo, nos encantó poder contemplar la ciudad desde allí, junto al Nilo, con una perspectiva mucho más tranquila y especial. Fue un cierre precioso para el viaje.
También queremos destacar la atención durante todo el recorrido. Reham, nuestro contacto de la agencia local, estuvo pendiente de nosotros y siempre hubo buena comunicación. Los guías —Mahmoud en El Cairo, Ahmed en el sur y Omar en el desierto— fueron excelentes: puntuales, atentos, organizados y con un gran conocimiento de la historia y de los lugares que visitábamos.
En conjunto, ha sido un viaje muy pensado y muy a nuestra medida, en el que hemos podido disfrutar de la enorme variedad que ofrece Egipto: historia, Nilo, desierto y Mar Rojo. La organización local y el seguimiento durante el viaje nos dieron mucha tranquilidad y nos permitieron disfrutarlo tal y como lo habíamos planteado.