Las ciudades costeras tunecinas son muy famosas y turísticas, sin embargo, han sabido conservar un cierto encanto. Relájate al borde del mar en Hammamet o Yerba y no te pierdas la playa de El Mansourah. Además, podrás iniciarte en el submarinismo o el snorkel en Tabarka. Los mejores meses son los comprendidos entre abril y octubre y si no te gustan las aglomeraciones deberías evitar los meses de junio, julio y agosto.
El senderismo se está desarrollando poco a poco en Túnez. Mientras tanto, lo que sí puedes hacer es realizar una excursión a lomos de un camello. A estos tours de les llama “méharée”. Las excursiones pueden durar un día, tres o incluso una semana y la ruta cuenta con paradas en diferentes oasis. El mejor periodo para este tipo de viaje es de marzo a diciembre. Evita principalmente los meses de junio, julio y agosto, el calor es sofocante.
¡El desierto tunecino ofrece la posibilidad de descubrir actividades geniales como el esquí sobre dunas o los paseos en carros de vela! Además, podrás realizar una excursión en globo o probar con un hidrodeslizador. La fecha ideal para ello son las épocas comprendidas entre marzo y mayo o septiembre y diciembre. Por último, los amantes de las aves podrán observar numerosos ejemplares en primavera y otoño en el Parque Nacional de Ichkeul.
Puedes elegir la fecha de tu visita a Túnez en función de las fiestas y los festivales locales: ¡no te decepcionarán! El país está muy animado principalmente en verano y otoño. En julio hay un magnífico festival de jazz y de variedades en Tabarka. La fiesta continúa en agosto con otro festival de músicas de todo el mundo. Además, en verano se celebra el festival cultural internacional de Hammamet. Por último, en noviembre tiene lugar el festival del Sahara. Y no dudes en visitar el país al finalizar el ramadán: ¡la fiesta está garantizada!
Aunque seguramente desees dedicar mucho tiempo a relajarte y no hacer nada, ya que las playas tunecinas son muy agradables, hay algunas visitas que merecen la pena lo suficiente como para abandonar la playa por un rato. Imprescindible en tu viaje: el desierto del Sahara, evidentemente, pero también el cabo Bon, una cita totalmente ineludible en Túnez. No te olvides de visitar el Chott el Jerid, el famoso lago salado. Viaja entre abril y diciembre y evita el sofocante calor de junio, julio y agosto.
Las dos estaciones más adecuadas para una estancia en familia en Túnez son la primavera y el otoño, perfectas para pasear bajo el cálido sol, con la familia al completo. En invierno, especialmente en diciembre y enero, el clima es mucho más fresco y sobre todo muy lluvioso. El verano sigue siendo un periodo ideal para disfrutar del sol. En primavera, el mes a evitar es mayo, debido a las numerosas tormentas de arena.