Una experiencia realmente maravillosa, que ha superado todas mis expectativas. Quisiera destacar el papel de mi agente local, Verónica, de Bolivia, tan abierta siempre a todas mis propuestas en la preparación del itinerario y tan dispuesta a atenderme en todo momento durante el viaje mismo. También la amabilidad y preparación de los guías en los diferentes sitios, con un nivel de conocimiento por encima de lo usual. Todo ha funcionado de manera impecable: la calidad y diversidad de los hoteles, la recogida diaria a la hora acordada, las comidas en ruta, las visitas programadas etc. Yo soy una persona ya de bastante edad, y viajaba sola, pero no me he sentido perdida en ningún momento.
Todo el recorrido ha sido fascinante, como cabía esperar por la visita a lugares tan icónicos como el Salar de Uyuni, el lago Titicaca, la ciudad de Cuzco o Machu Picchu, pero al lado de ello se descubrían a diario maravillas de las que uno no había oído hablar antes. Así he quedado especialmente fascinada por el desierto de Bolivia e igualmente sorprendida por la ciudad de La Paz, un sitio fascinante, del que no había oído hablar casi y en el que me hubiera quedado mucho más tiempo. El país entero ha sido un descubrimiento asombroso para mí y me he quedado con muchas ganas de profundizar en la cultura aimara, que sólo conocía superficialmente.
Respecto a Cuzco y alrededores, el otro gran hito del viaje, me apresuré a acercarme a la Plaza de Armas, aunque ya había anochecido a la llegada, porque siempre había soñado con verla. Nunca olvidaré el impacto que me produjo tanta belleza, como un ascua encendida de tan amplias proporciones.
De los alrededores está claro que Machu Picchu ocupa un lugar muy especial, pero igual de impresión me produjo Sacsayhuaman, otro de mis sueños desde jovencita, y cada uno de los lugares del Valle Sagrado. No puedo negar que en este viaje quedé impresionadisima de la civilización inca, como no recuerdo haberlo estado antes.
Lo único que lamento es no haberme quedado más tiempo en cada sitio. A pesar de las cinco noches que había elegido pasar en Cuzco, me fui con la sensación de no haber tenido tiempo de pasear despacio por esa preciosa ciudad.
Resumen: Era la primera vez que viajaba con Evaneos, pero espero que no sea la última.