Gracias a la flexibilidad de Inés, que hizo todos los esfuerzos para acomodar todas nuestras solicitudes en los escasos días que disponíamos para visitar Guatemala, podemos decir que nuestra visita ha mejorado cualquier expectativa que teníamos del destino antes del viaje, aunque, a decir verdad, dicho logro no hubiera sido posible si no hubiéramos contado, a su vez, con la más que apreciable y satisfactoria asistencia y acompañamiento de todos los colaboradores de la Agencia en los distintos puntos que visitamos (como, por ejemplo, el más que atento Rudy en Panajachel y Chichicastenango, la dulce Lourdes en Atitlán, o el buen papá Andy -- que gracias a su Fátima ya es más de El Caoba que de El Remate --, y Elda -- la mejor asistenta social -- en Yaxhá y Tikal, o el incombustible y más que amigable Arturo, en nuestra saludable subida cerca de la cima del volcán Pacayá; y, cómo no, por su dulzura, atención, cariño y mejor disposición para con los celulares de los viajeros ... ;-), nuestro reconocimiento más especial para nuestra querida Lucía). Seguro que algún día, si hay de nuevo ocasión, repetiremos.