Si vas a viajar a Estonia próximamente, lee estas recomendaciones sobre que meter en tu maleta para no olvidarte de nada.
Encerrada entre el mar Báltico, Letonia y Rusia, Estonia aparece a menudo como un destino frío e inhóspito. Si bien el clima es ciertamente menos caluroso que en España, los veranos pueden ser sorprendentemente abrasadores, por lo que no vale la pena llenar tu maleta de jerseys de lana y chubasqueros si tienes pensado ir en verano.
El clima de Estonia tiende a ser continental, lo que significa que los inviernos pueden ser particularmente fríos. No es raro que las temperaturas desciendan a -20°C durante el invierno. Recuerda, por tanto, llevar ropa de abrigo, muy gruesa, si vienes durante el invierno, nunca estará de más, ¡especialmente si vas a vagar durante horas por las calles empedradas de su hermosa capital, Tallinn !
Las actividades al aire libre necesitarán a menudo un buen equipo, particularmente si vas a hacer camping: zapatos de marcha, repelente de mosquitos, ropa para la lluvia... todo eso será necesario. Podrás encontrarte fácilmente bastante aislado en el campo, bastante poco poblada, de Estonia. ¡No olvides que Estonia es un destino termal que ofrece hermosas playas en el Báltico! Los útiles de baño, en los que no solemos pensar a la hora de preparar las maletas para Estonia, podrán salvarte. Sobre todo porque el país tiene lagos y ríos que son aptos para el baño o para practicar los deportes náuticos.
Prepara un botiquín clásico de viaje, con lo necesario para curar pequeñas molestias del día a día. Algún tratamiento contra problemas estomacales, tiritas para las ampollas, crema solar y aftersun... No olvides además la Tarjeta Sanitaria Europea, que te será de gran ayuda en caso de sufrir algún problema mayor.
Para captar recuerdos para la posteridad y poder enseñar a tus amigos, no olvides guardar una cámara de foto o vídeo y varias tarjetas de memoria, ya que las preciosas ciudades del país y los paisajes naturales te inspirarán como nunca. Asimismo llévate una fotocopia de tu documentación personal y el carnet de conducir por si quisieras alquilar un coche y explorar por tu cuenta.
Llévate euros en metálico para pagar en las pequeñas transacciones del día a día, y por si acaso la tarjeta de crédito para sacar dinero de cajeros o pagar en establecimientos turísticos.