Viaje lleno de contrastes culturales y paisajísticos. De KL con sus rascacielos imponentes y kampongs más humildes a Sarawak (Borneo), donde disfrutamos de selva, gastronomía local, orangutanes y la hospitalidad de una familia Bidayuh (lo mejor del viaje sin duda). Después fuimos hacia el norte para recuperar el aire con el clima más fresco de Cameron Highlands y sus plantaciones de te y fresas. Acto seguido, la selva del Taman Negara nos dejo sin aliento: sin duda, la excursión en embarcaciòn pequeña por el río hacia la cascada ha sido una de las experiencias más chulas. Finalmente, en Pulau Redang pudimos descansar y disfrutar de la playa y hacer snorkel con peces tropicales y tortugas marinas, aunque es cierto que la comida del hotel deja bastante que desear... La isla es pequeña y tampoco hay muchas opciones a escoger, pero es bastante mejorable... Hemos tenido problemas intestinales que no habíamos padecido en todo el viaje. El tour final por Putrajaya a la espera de coger el vuelo fue bonito, pero a causa de las celebraciones de la independencia, muchas calles estaban cerradas y costó poder llegar. Aún así, lo disfrutamos. Un placer habee visitado el país!