
La mejor época para viajar a Nueva York es durante los meses de abril-mayo y septiembre-octubre. La primavera y el otoño son estaciones ideales para disfrutar de una estancia lejos de las multitudes. Viajar a Nueva York fuera del verano y las fiestas de fin de año te permitirá evitar la avalancha de turistas, mientras disfrutas de un clima especialmente agradable.