Un país fascinante y muy recomendable. Sus gentes son muy amables y hospitalarias.
Mucho que ver: mezquitas, madrasas, minaretes, mausoleos, etc., impresionantes y maravillosos y como de momento no hay mucho turismo, se pueden disfrutar mucho más.
Algo a mejorar:
1-la noche en la yurta. Las condiciones de los camellos dejan mucho que desear y creo que no se debería permitir ese maltrato.
2-se deberían suprimir las visitas obligadas a tiendas de cerámicas, telas, papel...que sólo tienen la finalidad de que compremos para que la agencia se lleve comisión.