Los habitantes del valle de Omo, pueblos seminómadas, son conocidos por seguir viviendo en la actualidad con formas de vida ancestrales. Llevan adornos, practican la escarificación y la pintura corporal. Muchos turistas se acercan a conocerlos, a veces en perjuicio de sus poblaciones.
Addis-Abeba, capital de Etiopía, es una importante área metropolitana tanto por su tamaño como su población. Bastante contaminada por el tráfico, es bueno conocer los lugares más tranquilos, arbolados y alejados de los tubos de escape. Para ello, nada mejor que las montañas de las cercanías, allí podrás tomar una bocanada de aire puro y disfrutar de unas vistas impresionantes de la capital.
Addis-Abeba, capital de Etiopía, es una gran ciudad cosmopolita. Da acogida a numerosos museos nacionales, así como a otras colecciones privadas que pertenecen a la iglesia ortodoxa y que están llenas de tesoros culturales etíopes. Pero también podemos encontrar al azar muchas galerías de arte, un puñado de artistas que buscan romper con el pasado y las tradiciones.
El Parque nacional del Monte Bale es poco conocido y poco visitado, a pesar de estar adaptado especialmente para los excursionistas. El lugar permite descubrir increíbles paisajes salvajes y una fauna variada.
El parque encantará especialmente a los amantes de la ornitología.