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Cortesía, costumbres y actitudes en Guatemala

Durante todo tu viaje a Guatemala, te encontrarás con una gente muy amable. Los guatemaltecos te reclamarán a menudo, ya que les encanta charlar con los extranjeros. Para ellos también es una forma de limpiar la mala fama de inseguridad que tiene su país.

Qué actitud adoptar

Tu viaje a Guatemala te va a llenar desde el punto de vista humano. Los guatemaltecos suelen tener mucha curiosidad por el modo de vida en Europa y no dudarán en entablar conversación contigo y acribillarte a preguntas. A cambio, les encantará que muestres interés por su modo de vida y su día a día. Tienen ganas de demostrar que Guatemala no es solo un país donde reina la inseguridad y donde el peligro acecha en cada rincón. Para ellos es importante enseñarte que Guatemala es, sobre todo, una tierra cálida y acogedora.

Encuentro con una familia guatemalteca

Hasta que no alcances cierto grado de intimidad con tu interlocutor, lo más correcto es que le trates de usted.

Si visitas los pueblos indígenas, evita los pantalones cortos y sé muy respetuoso con sus tradiciones. También debes saber que odian que les hagan fotos. Si no puedes resistirte a caer en este tópico, pídeles permiso y saca la cartera.

En los restaurantes es habitual dejar propina. Calcula aproximadamente el 10% de la cuenta.

Regatea y rechaza la mendicidad

Antes de montar en un chicken bus, de subirte a un taxi o de comprar algo en el mercado, acostúmbrate a regatear, ya que no es de mala educación. Como turista, que no te extrañe que los comerciantes intenten hacerte pagar el doble o el triple del precio real. Por tanto, aprovecha que hablas su idioma y negocia con ellos, para demostrarles que no eres ningún gringo.

Por último, un consejo en cuanto a la mendicidad. Guatemala es un país muy pobre y la crisis no ayuda. Sé muy prudente con los mendigos. Si quieres darles algo, guárdate algunas monedas en el bolsillo, pero nunca saques la cartera delante de ellos en la calle, aunque sea a plena luz del día. De hecho, por la noche, ni siquiera deberás arriesgarte a parar. Si los niños te piden caramelos, bolígrafos o dineros, niégate. Si quieres ayudarles, dirígete directamente a las asociaciones, escuelas u hospitales.

David Debrincat
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Actualizado el 16 julio 2015
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