Tras las majestuosas cumbres del Himalaya, Nepal esconde historias de resiliencia, cultura y comunidad. Aquí, el turismo comunitario se convierte en una potente herramienta para proteger tradiciones, empoderar a mujeres y jóvenes, y frenar el éxodo rural. Viajar entre las comunidades nepalíes significa fomentar la inclusión, la tradición, la innovación y la transformación tanto social como cultural.
En Panauti, una ciudad con encanto a las afueras de Katmandú, el Panauti Community Homestay ha devuelto el protagonismo a una región antes olvidada. Dirigido por mujeres locales, este proyecto ofrece alojamientos únicos en hogares tradicionales, con increíbles vistas a arrozales o cerca de templos antiguos. Cada estancia ayuda a generar ingresos, fortalecer el tejido social y empoderar a las mujeres de la comunidad.
Entre las colinas del pueblo de Sarangkot-Pandeli, el proyecto Sharing Seeds ofrece una experiencia inmersiva y con un enfoque agroecológico en el patrimonio natural y cultural de Nepal. Tras una caminata liviana, podrás disfrutar de una comida casera, tomar café orgánico cultivado allí mismo y descubrir cultivos de hierbas medicinales y miel local. Las mujeres son las protagonistas en este proyecto que busca generar oportunidades sostenibles a través del turismo y la producción artesanal.
En Bungamati, un pueblo newar al sur de Katmandú, el Bungamati Community Homestay se esfuerza por preservar un oficio en peligro de extinción: la talla tradicional en madera. Aquí, los viajeros participan en talleres con artesanos locales, preparan dulces típicos como el yomari y disfrutan de un paseo guiado por el pueblo. Esta modelo de acción comunitaria pretende evitar el éxodo rural y mantener viva una parte esencial del patrimonio cultural nepalí.
Estas tres iniciativas son ejemplos reales de cómo el turismo responsable puede generar un impacto positivo, preservar la cultura e identidad del lugar y crear oportunidades concretas para las comunidades.