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5 trucos para reconocer un alojamiento responsable

Por Julianne Clamens, el

Cuando viajamos, nos preocupamos cada vez más (y con razón) por la huella de carbono del transporte. A veces sin prestar atención a lo demás. Pero cuando se trata del alojamiento, algunas opciones son más responsables que otras, tanto para el planeta como para las comunidades locales. Nos centramos en estos alojamientos que están contribuyendo al cambio.
Una niña entra en una tienda de campaña en la playaUna niña entra en una tienda de campaña en la playaUna niña entra en una tienda de campaña en la playaUna niña entra en una tienda de campaña en la playa

Cuando hablamos de ecohotel, o de alojamiento responsable, puede que nos vengan a la mente algunos tópicos: una yurta perdida en mitad de la pampa, una cabaña sin agua corriente o una furgoneta aparcada junto a una playa. Todas son opciones tentadoras, pero no necesariamente son sinónimos de comodidad. De hecho, un alojamiento responsable también puede ser un acogedor hotel que cumple los requisitos de "sábanas limpias en las que nos encanta dormir" e "increíble desayuno para empezar el día". Aquí explicamos cómo definimos el alojamiento responsable y exponemos algunos consejos para detectarlos.

En Evaneos consideramos que un alojamiento es responsable siempre que siga diferentes criterios.

Presta atención a sus recursos

Una buena gestión de recursos implica el ahorro de agua y energía y la separación de residuos. A menudo las toallas de baño se cambian cada día, ¿de verdad es necesario? Lo mismo sucede con las toneladas de plástico debidas a los botes de mini gel de ducha o las botellas de plástico, y una botella rellenable o una garrafa de agua filtrada cumplen exactamente la misma función. En Tri, Sri Lanka, los y las habitantes se desplazan en barco eléctrico, está prohibido por completo el plástico (lo que implica menos residuos), las lámparas son de LED y la madera de las cabañas se recicla.

Piensa más en lo local que en lo global

Predomina la dimensión local, desde la decoración hasta el menú del desayuno. ¿Esto significa una bandeja de frutas frescas de temporada, de queso artesanal? ¡Claro que sí! Por otro lado, esta dimensión implica que el hotel, además de integrarse en su entorno desde un punto de vista arquitectónico, está amueblado con una artesanía que preserva el conocimiento local.

El hotel Coco-Mat de Serifos, Grecia, podría haber optado por demolir las chozas de pescadores insertadas en la playa. En su lugar, las renovaron siguiendo los principios de la arquitectura bioclimática para garantizar una ventilación natural.

Cuida de todos y todas

También valoramos los establecimientos de tamaño humano en lugar de los gigantescos complejos turísticos. Un alojamiento responsable cuida de quienes acoge, pero también de los que trabajan en él. Sin abusos y con salarios dignos. El hecho de que esté gestionado y sea propiedad de los habitantes locales entra en la ecuación: el turismo honesto es aquel que contribuye (de manera real) a la economía y al empleo local.

En París, el hotel Zazie fomenta un turismo más solidario empleando a personas con dificultades laborales durante todo el año.

Defiende la calidad de vida de los habitantes

Por abundar en el impacto local más o menos positivo, es importante saber que algunos alquileres de apartamentos amueblados están perjudicando a la oferta inmobiliaria, lo que afecta a los habitantes de la ciudad. El centro se reserva a los turistas mientras que la población local queda relegada a las afueras: en algunas metrópolis se está volviendo complicado encontrar alojamiento. Las grandes ciudades como Lisboa, Barcelona o Ámsterdam tienen a Airbnb en el punto de mira y ya han tomado medidas, por ejemplo, incentivando fiscalmente a los propietarios para que favorezcan los alquileres de larga duración a un precio regulado. A escala individual, también se puede elegir un pequeño hotel o pensión en lugar de un Airbnb.

Muestra sus etiquetas sin rodeos

Para detectar a los que lo hacen bien, busca etiquetas como la ecológica de la UE. O el sello Key Global, que es una referencia mundial en que figuran más de 3.200 establecimientos comprometidos con un enfoque turístico sostenible, continuo y progresivo.

Pero cuidado, que estas certificaciones no lo son todo, y a veces pueden ser difíciles de obtener para las pequeñas empresas. Por eso hay que prestar atención también a otros criterios, como los propuestos más arriba. Y, sobre todo, hay que juzgar por sí mismos.


Se puede preguntar directamente al establecimiento o su agente, echar un vistazo a la web o las fotos, o aventurarse en blogs especializados.

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