Viaje a Parrita

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Entre selva frondosa y playas vírgenes, Parrita es un rincón todavía protegido del bullicio turístico.

Visitar Parrita

Hacer una parada en el cantón costarricense de Parrita es descubrir una región donde la naturaleza todavía baila libremente, entre manglares misteriosos y playas solitarias bañadas por el Pacífico. A medio camino entre Jacó y Quepos, Parrita se disfruta sin aglomeraciones turísticas: aquí la vida sigue el ritmo de las mareas, la cosecha de palmas y las charlas infinitas en las puertas de las casas. Explora a caballo las vastas plantaciones, rema en silencio entre garzas e iguanas, y comparte un ceviche en una soda familiar. Parrita te recibe como un secreto bien guardado. ¿Listo para sumergirte en una joya auténtica de Costa Rica?

  • Etapa de senderismo / Trek
  • Naturaleza, Aventura & Deporte

Parrita : ¿Cómo llegar?

Parrita se encuentra en la costa Pacífica, entre Jacó y Quepos, en la provincia de Puntarenas. Desde España, puedes volar hasta San José y luego hacer unas dos horas y media en coche.

Parrita : ¿Cuándo viajar?

El mejor momento para viajar a Parrita es de diciembre a abril: cielo despejado y mar tranquilo, ideal para explorar esta costa pacífica tan serena.

Parrita : ¿Por cuánto tiempo?

Planea pasar de dos a tres días en Parrita, para explorar sus manglares en canoa y disfrutar de la calma de la vida rural.

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¿Qué ver y qué hacer en Parrita, Costa Rica?

Ubicada entre la costa Pacífica y la selva tropical, Parrita suele quedar a la sombra de sus vecinas más famosas, como Quepos o Manuel Antonio. Sin embargo, este pequeño pueblo agrícola esconde un concentrado de naturaleza en estado puro y vida local auténtica. Aquí se vive al ritmo de las mareas, los campos de palmeras y los cálidos vientos procedentes de los manglares. Perfecto para quienes buscan alejarse de las multitudes sin renunciar a la aventura.

1. Explora el de Damas en barco

Navegar por los brazos sinuosos del manglar del estuario de Damas es adentrarse en un mundo aparte. En cuanto el barco se aleja de la orilla, reina un silencio solo roto por los graznidos de una garza o el “poc” suave de los cangrejos rojos que se sumergen en el agua.

Deslízate entre las raíces entrelazadas de los manglares, buscando perezosos dormidos, boas discretas o curiosos monos capuchinos. Una experiencia tranquila, casi meditativa, ideal para amantes de la naturaleza. Una excursión fácil de hacer desde Parrita.

2. Relájate en la playa de Palo Seco

Una inmensa lengua de arena dorada bordeada de cocoteros, la playa Palo Seco es uno de los tesoros mejor guardados de la región. Aquí no hay tumbonas ni vendedores ambulantes, solo el horizonte y el vaivén de las olas.

Puedes caminar kilómetros y kilómetros sin cruzarte con nadie, ver cómo los pelícanos pescan al atardecer o extender tu toalla para un pícnic con los pies clavados en la arena tibia. Las olas son fuertes, perfectas para surfistas experimentados, o simplemente para sentarte a observar cómo el mar hace su magia.

3. Conoce a los artesanos en el mercado municipal

Cada día, el pequeño mercado municipal de Parrita cobra vida con un ambiente relajado. Frutas tropicales maduras, quesos caseros, mermeladas de mango, empanadas recién hechas: es el momento perfecto para probar la sencilla y deliciosa cotidianidad costarricense. Ve con calma para poder charlar con los vendedores, que suelen estar encantados de compartir una receta o una anécdota sobre sus productos.

4. Aprende la pesca tradicional con un guía local

Aquí, el mar sigue alimentando a las familias locales. Acompañar a un pescador durante una mañana te permitirá descubrir los gestos ancestrales de una actividad que marca la vida en la costa. Trampas para camarones entre las raíces, pesca con caña en el mar o redes lanzadas según la temporada y la marea. La experiencia suele culminar con una degustación improvisada en la playa, con el pescado del día asado al fuego. Lo rústico y lo auténtico quedan garantizados.

5. Recorre los senderos secretos de la reserva Rainmaker

Menos conocida que Manuel Antonio pero igual de espectacular, la reserva privada Rainmaker alberga una impresionante biodiversidad a solo 30 minutos en coche. Sus senderos húmedos cruzan puentes colgantes, bordean cascadas cubiertas de musgo y llevan a miradores sorprendentes sobre la selva.

Una ducha natural bajo uno de sus pozos de agua dulce te dejará como nuevo. La compañía de un guía experto asegura no perder detalles: aves tropicales, ranas rojas u orquídeas silvestres.

6. Prueba ceviches con los pies en la arena en el bar y restaurante Mar y Sol

Este pequeño restaurante local frente a las olas es el lugar favorito de los habitantes para un almuerzo tardío o un aperitivo mientras disfrutan del atardecer. El ceviche, preparado al momento con pescado fresquísimo, tiene toques de naranja, cilantro y lima que despiertan el paladar. Pide una cerveza local, siéntate en un banco de madera y deja que el tiempo pase. Aquí todo es más pausado, y eso se agradece.

En Parrita no necesitas un programa apretado. Solo un hamaca, curiosidad en la mirada y ganas de desacelerar. Nuestras agencias locales asociadas conocen cada rincón del lugar y estarán encantadas de llevarte lejos de los clichés y muy cerca de la esencia auténtica de Costa Rica.

Haz una parada en Parrita durante un viaje a medida por Costa Rica

Con Evaneos, viaja con lo esencial gracias a la conexión directa con los agentes locales de Costa Rica. Estos expertos, apasionados por su país, conocen cada rincón, incluida Parrita, una etapa tranquila y poco conocida entre el mar y el manglar.

Tus agentes te escuchan en todo momento y diseñan contigo un itinerario 100% personalizado, adaptado a tus deseos y a tu ritmo. Un recorrido único, pensado para que vivas Costa Rica como lo hacen los locales de verdad.

Parrita : información práctica

La mejor época para visitar Parrita es entre diciembre y abril, durante la temporada seca. El clima es soleado, ideal para disfrutar de las playas del Pacífico, explorar en bote el manglar de Damas o descubrir las plantaciones cercanas sin preocuparte por las lluvias intensas.

De mayo a noviembre, la temporada de lluvias transforma la región, con paisajes más verdes y frondosos, aunque con chubascos frecuentes, especialmente al final del día. Esta temporada baja ofrece menos turistas y precios a menudo más económicos.

Reserva al menos dos días en Parrita para aprovechar su ambiente tranquilo y sus playas vírgenes, lejos del bullicio de Manuel Antonio. Es la pausa perfecta para viajeros en busca de calma, naturaleza pura y momentos de conexión con los locales en una Costa Rica más que auténtica.

Alargar tu estancia te permitirá vivir el día a día rural: dar paseos al amanecer u observar guacamayos rojos sobrevolando los manglares al atardecer. Añade clases de cocina local o encuentros con artistas para descubrir un Pacífico costarricense tranquilo y genuino.

En Parrita, las zonas de Palo Seco y el centro son ideales para hospedarse. La playa de Palo Seco ofrece un entorno tranquilo frente al mar, perfecto para quienes buscan paz, mientras que el centro permite vivir al ritmo de los habitantes y acceder fácilmente a los servicios locales.

Los agentes locales de Evaneos conocen los alojamientos más auténticos, desde cabañas junto al manglar gestionadas por familias hasta pequeños hospedajes ecológicos frente al océano Pacífico. Te recomendarán lugares ideales para una parada responsable y acogedora, marcada por la hospitalidad costarricense.

En Parrita, en el corazón de la costa pacífica costarricense, los sabores locales se impregnan de sal marina, frutas tropicales y tradiciones rurales. Estas son algunas especialidades que no te puedes perder:

  • Ceviche de corvina, preparado con pescado fresco marinado en jugo de lima, acompañado de cebolla crujiente, cilantro y chile dulce: una explosión de frescura ácida y salada.
  • Arroz con camarones: arroz suave con gambas, aromatizado con ajo y pimiento, generalmente acompañado de plátanos fritos.
  • Chifrijo: mezcla abundante de arroz blanco, frijoles rojos, chicharrón crujiente y pico de gallo, perfecto para un tentempié rápido.
  • Tamales, envueltos en hoja de plátano, rellenos de maíz y carne de cerdo, y con unas especias suaves: un verdadero sabor a tradición.
  • Pan de elote, pastel dulce y tierno de maíz, servido a menudo tibio.

A mitad de camino entre Quepos y Playa Hermosa, Parrita es una parada auténtica y poco concurrida, situada entre manglares y cultivos de palma. Para probar la cocina costarricense en este rincón acogedor del país, aquí tienes algunas direcciones locales que no te puedes saltar:

  • Soda El Tucán: Un lugar popular entre los vecinos por la calidad de sus almuerzos. El plato de pescado en salsa con arroz de coco es brutal.
  • Restaurante Sabor Latino Parrita: perfecto para descubrir los sabores de Costa Rica en un ambiente local y agradable.
  • Bamboo Café: junto a la playa Palma, es el sitio ideal para disfrutar de la tranquilidad y el buen vivir.

Para recorrer Parrita cómodamente, es mejor alquilar un coche, especialmente si planeas visitar las playas cercanas o parques naturales como Manuel Antonio o los manglares de Damas. Las carreteras principales están en buen estado y bien señalizadas, facilitando un trayecto seguro y fluido hasta el centro y sus alrededores.

Una vez allí, podrás explorar el centro de Parrita fácilmente a pie. Es una ciudad pequeña y tranquila. Para distancias mayores, algunos autobuses locales conectan barrios y pueblos cercanos, aunque los horarios suelen ser irregulares. Para una mayor flexibilidad, los taxis informales se pueden llamar desde tu alojamiento o un restaurante local. Por cierto, recuerda llevar efectivo para pagar tus viajes.

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