A 35 km de Cuenca en dirección Guayaquil, el parque nacional El Cajas, a 4.000 metros de altitud, es una promesa de bonitos paseos que hará las delicias de los amantes de la naturaleza.
Si te gusta practicar senderismo en estos paisajes místicos, entre brumas, estepas y bosque enanos,el suntuoso Parque nacional El Cajas situado a algunos kilómetros de Cuenca en Ecuador está hecho para ti.
Mi aconsejo
Se puede acceder al Parque nacional El Cajas de dos maneras, tanto con un agencia, muy fácil desde Cuenca, como por tus propios medios. En el segundo caso, si no tienes vehículo, todos los días sale un autobús desde la estación.
Viajero Anónimo
Gran viajero
5
Un magnífico parque, a pocos kilómetros de Cuenca, que se caracteriza por sus numerosos lagos.
Mi aconsejo
Puedes visitarlo en solitario sin ningún problema: autobús público (terminal sur, en particular) y caminos señalizados. Por otra parte, creo que, para grupos de más de 4 personas, es obligatorio llevar guía.
Viajero Anónimo
Gran viajero
4
A 35 km de Cuenca en dirección Guayaquil, el parque nacional El Cajas, a 4.000 metros de altitud, es una promesa de bonitos paseos que hará las delicias de los amantes de la naturaleza.
Mi aconsejo
¡Ten en cuenta que ya no estás en Cuenca! A 4.000 metros, el aire es mucho más fresco y puedes tener dolor de cabeza. No vayas con prisa; economiza tus movimientos y bebe mucha agua antes de la excursión.
Es en la selva tropical del Amazonas que se ha establecido el Sani Lodge.
Este establecimiento sostenible tiene la distinción de estar gestionado por la comunidad indígena kichwa.
Tuve la ocasión de ir tres veces a la selva virgen, en tres países diferentes de América del Sur y puedo garantizar que en la Amazonia ecuatorial vi la fauna más rica, sin hacer muchos esfuerzos, sin gastar nada y respetando a los animales.
Basta con hacer una excursión de un día por la Amazonia para ver animales, pero no es suficiente para descubrir cómo viven sus habitantes. Las asociaciones locales organizan semanal o mensualmente la acogida de los turistas y los voluntarios. Participan en las tareas de la comunidad y se benefician de excursiones únicas que no se hacen en el turismo tradicional.
Cada pueblo de la Amazonia tiene su chamán, una especie de curandero brujo más o menos competente. El llamado turismo espiritual es enorme en esta parte de la Amazonia. Aunque muchos viajeros respetan las normas antes de tomar ayahuasca, muchos olvidan que este práctica chamánica no debe tomarse a la ligera.