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Viajar con niños para enseñarles nuevos modos de vida y hacerles crecer espiritualmente

Por Jill - Raised on the road, el |

Viajar es, ante todo, mostrarles el mundo a tus niños. Al ser por naturaleza curiosos, para ellos es la ocasión perfecta para sentirse realizados al entrar en contacto con una nueva cultura o descubrir nuevos modos de vida. Y ya verás, viajar con ellos también es una oportunidad para dejarse sorprender por su facilidad de adaptación y su increíble capacidad para relacionarse con los locales.

Descubriendo la cultura peruana en familiaDescubriendo la cultura peruana en familiaDescubriendo la cultura peruana en familiaDescubriendo la cultura peruana en familia

Viajar es una experiencia muy gratificante para toda la familia, pequeños y mayores descubrirán durante su estancia nuevos modos de vida, probarán platos exóticos y seguramente aprenderán alguna palabra de un nuevo idioma. Sin hacerse demasiadas preguntas, vuestros niños se acercarán a los locales. Muy a menudo, ellos son el factor desencadenante de encuentros. Una puerta de entrada a extraordinarios momentos de convivencia agradable y de compartir momentos ¡de la forma más sincera!

¿Aún estás dudando? Aquí os mostramos 8 razones por las que es increíble viajar con niños para enseñarles otros modos de vida y hacer que crezcan en todos los sentidos:

1. Enseñar a los niños que es posible vivir de otra forma

2. Despertar su curiosidad

3. Fomentar en ellos las ganas de cuidar del planeta

4. Enriquecer su cultura general

5. Enseñarles a adaptarse a los cambios

6. Enseñarles un idioma nuevo

7. Ayudarles a entender las desigualdades del mundo e inculcarles un desapego hacia lo material

8. Hacerles crecer como personas y enseñarles a replantear su modo de vida

Ayuttahya en Tailandia en familiaAyuttahya en Tailandia en familiaAyuttahya en Tailandia en familiaAyuttahya en Tailandia en familia

1. Enseñar a los niños que es posible vivir de otra forma

Ya conoces la sensación: después de un vuelo largo, al salir del aeropuerto, cuando observas a través de la ventanilla de un taxi, todo parece tan diferente, el bullicio en las calles, los olores, los sonidos… Se trata del choque cultural.

Al llegar a un nuevo país, uno tarda muy poco en darse cuenta de que no hay un único modo de vida. Lo mismo pasa con vuestros hijos. Mientras viajan, se darán cuenta enseguida de la cantidad de formas de vivir que hay en el mundo.

En febrero de 2018, cuando atravesábamos Perú en familia, al llegar al lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, conocimos a los lugareños andinos que fabrican islas artificiales con estructuras de caña. Las familias viven en pequeñas cabañas tradicionales en estas islas a 3.800 metros de altitud. Presenciamos la construcción de las islas y de los barcos de caña y también probamos la sopa tradicional y el pescado. Para nuestros hijos, encontrarse con estas familias y visitar las islas ha sido una experiencia completamente fuera de lo común, muy distinta a su modo de vida.

En el lago Titicaca en Perú en familiaEn el lago Titicaca en Perú en familiaEn el lago Titicaca en Perú en familiaEn el lago Titicaca en Perú en familia

2. Despertar su curiosidad

Como ya te habrás fijado, los más jóvenes suelen ser los más curiosos. Les encantan los cuentos y el mundo de lo imaginario y no dudan en entablar relación con las personas. La infancia es un momento ideal para despertar en ellos la curiosidad y enseñarles la historia de la tierra y de sus habitantes. Entonces, ¿qué hay mejor que hacer realidad sus sueños?

Hace dos años, visité Tailandia en familia y sus templos thaï invadidos por los monos. Qué emoción cuando vimos la mirada de entusiasmo que tenían nuestros hijos ante aquellas esculturas majestuosas. Después de la visita, ¡se pasaron el resto del día haciéndonos preguntas!

Templos de Tailandia en familiaTemplos de Tailandia en familiaTemplos de Tailandia en familiaTemplos de Tailandia en familia
Templos de Tailandia en familiaTemplos de Tailandia en familiaTemplos de Tailandia en familiaTemplos de Tailandia en familia

3. Fomentar en ellos las ganas de cuidar del planeta

Durante el viaje, vuestros pequeños globetrotters se quedarán asombrados por la belleza de la naturaleza, viajando por el mundo descubrirán los grandes desiertos de sal de Bolivia, las 275 impresionantes cataratas de Iguazú, los desiertos rojos de Namibia con sus padres. Pero también las aguas cristalinas de Tailandia y sus peces multicolor o la impresionante fauna marina de las Galápagos, ¡y todo en familia!

Este descubrimiento es una forma ideal de empezar a inculcarles la importancia del cuidado de nuestro planeta. Es uno de los mejores momentos para iniciarles en la protección del medio ambiente, la cuestión de la recogida de residuos o el ahorro de agua.

Hay también agentes de Evaneos que proponen programas de sensibilización, adaptados a toda la familia, frente a la protección del medio ambiente. Si te llama la atención, no dudes en hablarlo con tu agente local a la hora de preparar tu viaje.

Observando tortugas gigantes en Galápagos en familiaObservando tortugas gigantes en Galápagos en familiaObservando tortugas gigantes en Galápagos en familiaObservando tortugas gigantes en Galápagos en familia
Descubriendo animales salvajes en Galápagos en familiaDescubriendo animales salvajes en Galápagos en familiaDescubriendo animales salvajes en Galápagos en familiaDescubriendo animales salvajes en Galápagos en familia

4. Enriquecer su cultura general

El viaje es una forma estupenda de desarrollar la cultura general de tus hijos. Al visitar un país y descubrir sus particularidades, vuestros hijos aprenderán su historia y la de sus habitantes. Si se les implica en la organización del viaje, adquirirán nociones de geografía, se darán cuenta de las distancias recorridas en avión y entrarán en contacto con las costumbres y tradiciones locales. Y todo eso, sin que les dé la impresión de estar en el cole.

El cerebro de un niño es como una esponja y absorbe toda la información que le interesa. Cuando ya tienen la posibilidad de descubrir por ellos mismos, son capaces de acumular una cantidad de información impresionante.

Un consejo: puedes contratar a un guía o una persona que explique las particularidades de un lugar de forma pedagógica. Si quieres, puedes ponerte en contacto con los agentes locales de Evaneos especialistas en viajes en familia. Saben elegir a los mejores guías para acompañar a los niños y, de todas formas, ¡serán interesantes tanto para niños como para adultos!

5. Enseñarles a adaptarse a los cambios

Durante el viaje, tus hijos aprenderán a adaptarse cada día. Se adaptan a una nueva organización social, a una gastronomía diferente, a un nuevo idioma, a un nuevo tipo de viviendas (a veces incluso en casa de una familia local). Descubriendo estas nuevas formas de vida, serán cada día más abiertos y más independientes.

A pesar de que puede ser diferente según el carácter, por regla general, los niños se adaptan muy bien a los cambios, generalmente antes que los adultos. Al tener que viajar con únicamente algunos juguetes y ropa, aprenderán muy rápido a vivir con menos, serán más flexibles y se sentirán más libres y realizados.

Lama en Cuzco en un viaje en familia a PerúLama en Cuzco en un viaje en familia a PerúLama en Cuzco en un viaje en familia a PerúLama en Cuzco en un viaje en familia a Perú
Descubriendo Machu Picchu en familiaDescubriendo Machu Picchu en familiaDescubriendo Machu Picchu en familiaDescubriendo Machu Picchu en familia
Descubriendo una llama en la región de Cuzco en PerúDescubriendo una llama en la región de Cuzco en PerúDescubriendo una llama en la región de Cuzco en PerúDescubriendo una llama en la región de Cuzco en Perú

6. Enseñarles un idioma nuevo

Irse de viaje es una ocasión perfecta para aprender algunas palabras de un idioma nuevo. Cuando jueguen con los niños locales, tus pequeños aventureros usarán muy rápido algunas palabras básicas y estarán encantados con esta forma de aprendizaje.

Estarán orgullosos de poder pedir la bebida o la comida en un restaurante o de preguntar un precio en el mercado. A los locales les encantará que los niños se dirijan a ellos en su idioma, ese es sin duda un momento mágico en el que surgirán conversaciones y encuentros muy agradables.

Cuando un niño aprende un idioma extranjero de muy joven, acabará teniendo más facilidad de aprender otros más tarde. Aunque acabe olvidando las palabras memorizadas durante el viaje, el hecho de haber entendido la estructura de una lengua extranjera es muy positivo para su desarrollo y la confianza en sí mismo.

7. Ayudarles a entender las desigualdades del mundo e inculcarles un desapego hacia lo material

Al viajar, uno se da cuenta de las desigualdades del mundo. Viajando por países desfavorecidos, se darán cuenta de que la vida no siempre es fácil al otro lado del planeta; sin embargo, sus amigos locales están contentos y son felices con poco. Al estar en contacto con ellos, vuestros niños aprenderán también a contentarse con poco.

Cuando viajamos por Bolivia, nuestros niños fueron testigos del trabajo infantil (en Bolivia está permitido trabajar a partir de los 10 años). Este hecho les dejó muy sorprendidos y les permitió entender que las oportunidades no son las mismas y dependen de los orígenes de cada uno.

Atardecer en el parque Tayrona en en Colombia en familiaAtardecer en el parque Tayrona en en Colombia en familiaAtardecer en el parque Tayrona en en Colombia en familiaAtardecer en el parque Tayrona en en Colombia en familia
Atardecer en el parque Tayrona en en Colombia en familiaAtardecer en el parque Tayrona en en Colombia en familiaAtardecer en el parque Tayrona en en Colombia en familiaAtardecer en el parque Tayrona en en Colombia en familia

8. Hacerles crecer como personas y enseñarles a replantear su modo de vida

A la vuelta de un viaje por el otro lado del mundo, vuestros pequeños exploradores habrán ganado en madurez y serán más conscientes del prójimo. La apertura de mente que desarrollarán viajando será para ellos una gran herramienta para entender mejor el funcionamiento de nuestro planeta.

Una vez en casa, vuestros pequeños viajeros se darán cuenta de que poseen mucho más de lo que han visto al otro lado del mundo. El simple hecho de tener un horno, acceso a agua potable y a la electricidad son posesiones preciosas.

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¿Te apetece descubrir el mundo a través de los ojos de tus hijos?

Haz las maletas y sal a la búsqueda de experiencias únicas. Fascínate y escápate y, sobre todo, disfruta al máximo de tu maravilloso viaje en familia para descubrir nuevos modos de vida.