Viaje a Corcovado National Park

4.7
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Aquí, cada paso se adentra en una selva donde jaguares y guacamayos vigilan ruidosamente.

Visitar Corcovado National Park

Explorar el parque nacional de Corcovado, en Costa Rica, implica adentrarse en una de las últimas selvas tropicales vírgenes de América Central. Aquí, la jungla es la reina absoluta. Está llena de vida, con el sonido de los monos aulladores, el aleteo de los guacamayos rojos y el rastro de algún jaguar sigiloso.

Ubicado en la península de Osa, el parque nacional de Corcovado es un santuario salvaje donde cada sendero revela una biodiversidad única en el mundo. Pocos lugares en la Tierra ofrecen una inmersión tan profunda en una naturaleza pura, intacta y fascinante. ¿Te apetece vivir una aventura inolvidable? Aquí te ofrecemos las claves para ello.

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Corcovado National Park : ¿Cómo llegar?

El parque nacional Corcovado se encuentra al suroeste de Costa Rica, en la península de Osa, junto al océano Pacífico, en el corazón de una selva protegida.

Corcovado National Park : ¿Cuándo viajar?

La mejor época para visitar el parque nacional de Corcovado es de enero a abril: estación seca, senderos accesibles y menos lluvia para observar la fauna con total tranquilidad.

Corcovado National Park : ¿Por cuánto tiempo?

Reserva al menos dos días completos para explorar Corcovado, un parque frondoso y remoto donde cada sendero descubre una naturaleza salvaje única.

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¿Qué ver y qué hacer en el parque nacional de Corcovado?

1. Salir de excursión a la selva primaria

Explorar a pie la densa selva de Corcovado es como hojear un libro vivo de biodiversidad. Cada paso levanta un aroma a humus, hojas húmedas y raíces aplastadas. Los senderos marcados atraviesan la selva tropical, donde se pueden cruzar con tapires tímidos, ruidosos monos aulladores e incluso, en ocasiones, con el esquivo jaguar, el felino raro de Costa Rica. Los recorridos más populares empiezan en La Leona, Los Patos o San Pedrillo, siempre acompañados de un guía certificado, que es obligatorio en el parque.

2. Observar animales emblemáticos

Corcovado es el santuario de la fauna salvaje en Costa Rica. Aquí, la naturaleza se muestra sin filtros. Desde el amanecer, los profundos gritos de los monos aulladores despiertan el dosel forestal. Los guacamayos rojos sobrevuelan en parejas, trazando arcos de fuego sobre el verde intenso. A veces solo hace falta estar quieto unos minutos para ver un oso hormiguero gigante husmeando el suelo o un perezoso dormitando en la copa de un árbol selvático. Los guías locales conocen las costumbres de las especies y son quienes te ofrecen las mejores oportunidades para avistamientos únicos.

3. Dormir en pleno corazón de la naturaleza

Pasar la noche en el parque es vivir Corcovado desde dentro. Un bungalow abierto a los sonidos nocturnos, una mosquitera como único cortinaje y el canto constante de la selva como nana. La estación La Sirena ofrece alojamientos rústicos pero lo suficientemente cómodos para descansar bien entre dos caminatas. Te despertarás al ritmo de los tucanes y con un desayuno sencillo, pero bienvenido, antes de ponerte las botas aún llenas de barro para salir a la aventura.

4. Explorar la playa salvaje de La Llorona

La playa La Llorona es uno de esos lugares donde la naturaleza recupera todo su protagonismo. Se accede desde la estación La Sirena tras varias horas de caminata; se gana con esfuerzo, y eso es parte de su encanto. Aquí no hay ni una sola construcción en el horizonte. Solo una franja de arena dorada bañada por las olas del Pacífico, caparazones de tortugas tocando la orilla y troncos varados como restos de un viejo barco. El baño está prohibido por las corrientes, pero las maravillas del lugar están aseguradas.

5. Seguir las huellas de un jaguar

Observar a un jaguar en su hábitat natural es una suerte rara, pero seguir sus huellas es una experiencia fascinante. En Corcovado, el rey de los felinos está presente y a veces, muy temprano, se ven sus pisadas frescas en los senderos de barro. Acompañado por un guía experimentado, aprenderás a leer el bosque como un libro: arañazos en la corteza, restos de presas, olores. Aunque no lo llegues a ver, sentir la presencia silenciosa de este animal mítico te pondrá la piel de gallina.

6. Admirar el baile de los guacamayos rojos

El espectáculo comienza temprano y es gratuito: el amanecer en el dosel forestal y los guacamayos rojos surcando el cielo con sus gritos. En pareja para toda la vida, estas aves coloridas se reconocen fácilmente por su plumaje brillante, mezcla de rojo intenso, azul cobalto y amarillo sol. En los árboles costeros o entre las palmeras alrededor de La Sirena, su vuelo desordenado es un auténtico festival. Los observarás a menudo con prismáticos, acompañados por el sonido de las olas del Pacífico y el susurro de las hojas mecidas por la brisa.

7. Acompañar a un guía local apasionado

Más que un simple acompañante, el guía es el narrador de las historias de Corcovado. Cada árbol, cada canto de ave o huella en el suelo se convierte en un enigma que solo él puede descifrar. Gracias a su conocimiento, comprenderás la sofisticación de esta selva y el papel que cumple cada especie en este ecosistema único. Estas mujeres y hombres comparten mucho más que datos: te ofrecen su mirada profunda sobre este lugar que aman con pasión. Sin ellos, es imposible entender verdaderamente Corcovado.

Inmersión natural en el parque nacional de Corcovado

Animales emblemáticos para observar en el parque nacional de Corcovado

En las profundidades del parque nacional de Corcovado, verdadero santuario de biodiversidad, cada paso que das en la selva tropical puede revelar un encuentro inolvidable con sus habitantes más emblemáticos:

  • El jaguar, discreto señor del lugar, a veces se le ve entre la densa vegetación al anochecer.
  • El tapir de Baird, gigante pacífico de hocico alargado que se desplaza lento cerca de los ríos.
  • Los monos ardilla, traviesos y ruidosos, saltando de liana en liana en pequeñas bandadas inquietas.
  • Los guacamayos rojos, llamativos y ruidosos, atraviesan el cielo en parejas fieles.
  • El oso hormiguero gigante, con su silueta prehistórica, recorriendo el sotobosque en busca de termitas.

Flora y vegetación que moldean el parque nacional de Corcovado

En el corazón del intenso calor y humedad de la península de Osa, el parque nacional de Corcovado despliega una flora exuberante, casi irreal, digna del escenario de una película de aventuras. Entre las especies vegetales típicas que encontrarás destacan:

  • Árboles gigantes como el ceibo o guanacaste, con troncos imponentes y raíces que emergen del suelo, pilares vivos del dosel forestal.
  • Palmas costeras y mangle, cuyas raíces se hunden en lagunas y manglares, auténticos refugios de biodiversidad.
  • Helechos arborescentes y orquídeas silvestres, colgados en la niebla, cargados de aromas dulces y colores intensos.
  • Lianas y epífitas que visten a los árboles con una segunda piel vegetal, hogar de ranas, perezosos y aves multicolores.

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¿Quieres explorar el parque nacional de Corcovado, su selva exuberante y su fauna salvaje? Saben cuándo ir, por dónde pasar y con qué guía salir. Y no termina ahí la aventura: cada detalle del viaje se planifica a medida, para una inmersión completa y relajada, con alguien de confianza a tu lado.

Corcovado National Park: ver nuestros circuitos

Corcovado National Park : información práctica

Desde San José, la forma más sencilla de llegar al parque nacional de Corcovado es tomar un vuelo interno hasta Puerto Jiménez o Bahía Drake. Desde allí, un trayecto en 4x4 o en barco te lleva a la entrada del parque. Ten en cuenta que el acceso está regulado: deberás estar acompañado por un guía certificado para explorar este refugio natural.

La entrada al parque nacional de Corcovado cuesta 16,95 dólares por adulto (tarifa internacional) y 5,65 por niño (entre dos y doce años). El acceso requiere obligatoriamente la presencia de un guía certificado, incluido en las excursiones que se reservan a través de agencias locales autorizadas. Las visitas solo se hacen con reserva previa.

El parque nacional de Corcovado está abierto todos los días de siete de la mañana a tres de la tarde. La entrada solo es posible con un guía certificado. Para disfrutar al máximo, te recomendamos comenzar la excursión temprano por la mañana desde uno de los puntos de acceso autorizados. ¡Revisa los horarios antes de ir!

Moverse dentro del parque nacional de Corcovado es toda una aventura. Aquí no hay carreteras, sino senderos embarrados bordeados de lianas, a veces atravesados por ríos o un grupo de monos aulladores. La principal forma de transporte es caminando desde una de las estaciones del parque (La Leona, Sirena, Los Patos o San Pedrillo), siempre acompañado por un guía local, obligatorio para tu seguridad y para no perderte la magia de la selva.

Puerto Jiménez, Bahía Drake y La Palma son los tres puntos ideales para hacer base cerca del parque nacional de Corcovado. Más turística, Bahía Drake ofrece buen acceso en barco y una variedad de alojamientos en plena naturaleza. Puerto Jiménez, más grande, también permite explorar la zona con facilidad. En cuanto a La Palma, menos concurrida, atrae a viajeros que buscan tranquilidad.

En el lugar, los agentes locales de Evaneos ponen a tu disposición su experiencia única. Gracias a ellos, eliges alojamientos auténticos, a veces gestionados por comunidades locales comprometidas con el turismo sostenible. Su profundo conocimiento de la región convierte una simple noche en una inmersión inolvidable.

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