
La mejor época para viajar a Roma es la temporada media. La Ciudad Eterna encanta cada día del año, ya sea bajo un fino manto de nieve, bajo el sol radiante del verano o bajo la luz dorada del otoño. Sin embargo, para limitar nuestro impacto y viajar de manera más responsable, es preferible evitar las épocas estivales o de vacaciones escolares, que suelen estar muy concurridas.