1. Relájate en las aguas cálidas y turquesas
La experiencia obligada en la Laguna Azul es, por supuesto, sumergirte en sus aguas turquesas y lechosas, envueltas en vapor. Durante todo el año, a temperaturas de entre 37 y 39 grados, esta laguna geotérmica natural contrasta con los campos de lava negra que la rodean. Al entrar en el agua, sentirás una cálida suavidad que te envuelve, mientras el aire fresco del ambiente te acaricia el rostro. El silicio y los demás minerales que contiene son beneficiosos para la piel y dan una sensación inmediata de relajación tanto para el cuerpo como para la mente. El baño perfecto tras una caminata o un vuelo transatlántico.
2. Hazte una mascarilla de silicio o algas
En cuencos de piedra alineados al borde del estanque, encontrarás mascarillas de silicio blanco, algas u otros minerales volcánicos, para aplicarte en el rostro. La mascarilla de silicio es la más común: su textura arcillosa limpia en profundidad y deja la piel suave como melocotón. Aplícatela despacio, mientras observas las volutas de vapor bailar en la luz. Después, deja que actúe flotando en el agua caliente, con los ojos cerrados, suspendido entre el cielo y la lava.
3. Disfruta de un masaje flotante
Menos conocido, el masaje sobre el agua es uno de los atractivos más secretos de la Laguna Azul. Tumbado sobre un colchón flotante y envuelto en una manta de calor, deja que las manos expertas de los terapeutas relajen todas tus tensiones, mientras tu cuerpo se mece al ritmo del agua. Es una sensación única, una especie de limbo entre vigilia y sueño, donde te sientes literalmente suspendido. Este ritual combina una relajación profunda con la conexión a la naturaleza. Eso sí, tienes que reservar con antelación, pero merece totalmente la pena.
4. Prueba un cóctel en el bar que hay dentro de la laguna
Con un vaso en la mano y el agua a 38 grados, este también es el arte de vivir islandés. El bar flotante de la Laguna Azul ofrece smoothies, zumos frescos o cócteles elaborados con agua de manantial. Pide tu bebida directamente desde el agua y disfrútala un poco más allá, apoyado en una pared de lava. El contraste es sorprendente: la frescura ácida del zumo de arándano frente al calor reconfortante de la laguna. Y para cuidar el medio ambiente, todos los vasos son reutilizables.
5. Explora el espacio spa del Retreat
Accesible con la fórmula premium, el Retreat Spa es un santuario de calma absoluta alejado de la zona principal. Aquí el ritmo cambia por completo. Baño de agua salada bajo una cueva de lava, hammam natural con humo de madera, rituales de cuidado inspirados en los minerales de la laguna… Cada sala es una auténtica inmersión sensorial. Una experiencia de lujo para reconectar contigo mismo, en el entorno puro y relajante de la naturaleza islandesa. La arquitectura del spa, tallada en la roca, le da un aire majestuoso e íntimo a la vez.
6. Admira los tonos del cielo islandés
En la Laguna Azul, el cielo es un espectáculo constante. En ciertas estaciones, mientras flotas en la laguna al anochecer, puedes ver las primeras luces rosas o anaranjadas del sol poniente. En invierno, si tienes suerte, las auroras boreales hacen su aparición sobre el vapor de agua. Una cinta verde que danza sobre el fondo de lava negra y vapor blanco: es difícil encontrar algo más mágico. Por la noche, el silencio y las sombras sumergen el lugar en un ambiente místico, casi irreal.
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