San Francisco es sinónimo de la California Fever, una ciudad donde soplan agradables vientos de locura, donde los sueños se hacen realidad y a la que todo el mundo espera ir algún día.
Mi aconsejo
San Francisco es una ciudad muy cosmopolita: tómate tu tiempo para impregnarte del ambiente de cada barrio y no vayas directamente a las grandes atracciones turísticas, o te perderás la esencia de la ciudad.
La parte central de California es, por sus parques nacionales, tan fascinande como la costa y las grandes ciudades. Un"road trip" por el norte del estado hasta la frontera de Nevada permite descubrir los grandes parques, pasando por el lago Tahoe y cómo no, por Yosemite.
El estado de Arizona es el que más parques nacionales tiene, y todos son impresionantes. Para visitar el máximo de ellos, lo mejor es alquilar un coche y lanzarse a la aventura con un road trip de Monument Valley a Grand Canyon pasando por los parques menos conocidos.
Tanto en San Francisco como en sus afueras hay miles de cosas que ver. Podría decirse que la ciudad es como una joya que sabe mantener el equilibrio perfecto entre urbanismo y naturaleza. Para mí, es la ciudad más bonita de Estados Unidos.
De día o de noche, busquemos cultura o de diversión, Nueva Orleans es una joya, donde la fiesta nunca se detiene en las calles multicolor del barrio francés, y donde la cultura se nos presenta, frecuentemente a través de los locales, hospitalarios y con ganas de compartir su historia.