1. Senderismo hasta la cascada Glymur
Es la estrella del fiordo y una de las cascadas más altas de Islandia. Glymur se gana con esfuerzo. El sendero sube atravesando un túnel natural, bordea un río cristalino y luego cruza un tronco de árbol colocado como puente. Finalmente, la recompensa: una caída de 198 metros que se zambulle en una garganta cubierta de musgo y abedules enanos. El rugido del agua y el verde intenso de las paredes te envuelven, recordándote la gran fuerza de la naturaleza islandesa. Reserva entre cuatro y cinco horas de caminata, lleva buen calzado y déjate sorprender.
2. Explorar el fiordo en kayak
Deslizándote silenciosamente sobre las aguas tranquilas de Hvalfjörður, exploras una Islandia íntima, lejos de lo habitual. Navegar en kayak por aquí es adentrarte en un mundo de silencio interrumpido solo por el grito de un charrán ártico o el chapoteo de una foca curiosa. Algunas excursiones salen de Hvítanes para seguir las curvas del fiordo, a veces hasta los antiguos puestos balleneros abandonados. Las montañas rodean la bahía como una catedral natural, y el agua, espejo perfecto, refleja la luz cambiante del cielo islandés. Una experiencia pausada, contemplativa y profundamente relajante.
3. Empaparte del encanto de la granja Bjarteyjarsandur
A solo un paso del fiordo, esta granja familiar abre sus puertas para que descubras la vida rural islandesa. Corderos, caballos, gallinas, huerto ecológico y deliciosos platos caseros: todo aquí celebra la autosuficiencia, la temporalidad y la calidez. Te cuentan cómo crían ovejas desde hace generaciones, te hacen probar platos con hierbas silvestres, y si decides quedarte a dormir, te invitan a recoger los huevos por la mañana. Un lugar que invita a desacelerar.
4. Caminar sobre las huellas de la Segunda Guerra Mundial
Poca gente lo sabe, pero Hvalfjörður fue sede de una importante base naval durante la Segunda Guerra Mundial. Todavía quedan búnkeres, barracones y restos de muelles británicos, ocultos entre hierbas altas o apoyados en los acantilados. Una pequeña caminata te permite ver estas huellas del pasado, entre senderismo y memoria. La base de Miðsandur resulta especialmente evocadora. Paso a paso, imaginas los barcos aliados anclados en la bahía y a los soldados vigilando el horizonte, muy lejos de su hogar.
5. Admirar las auroras boreales con el fiordo como telón de fondo
Lejos de la contaminación lumínica de Reikiavik, Hvalfjörður se convierte en un escenario majestuoso para observar las auroras boreales. Desde que cae la noche, entre septiembre y abril, el cielo se llena de estrellas. Y cuando las luces bailan, todo el fiordo se ilumina. El reflejo de las auroras en el agua tranquila da un aire mágico al espectáculo. Instálate cerca del agua, arropado con una manta, con un chocolate caliente en la mano. Esperar puede ser parte del placer, hasta que el cielo se ilumine con colores verde y violeta.
Haz escala en Hvalfjörður durante un viaje personalizado por Islandia
Viajar con Evaneos significa contar con la experiencia valiosa de un agente local que habla español, directamente en Islandia. Conoce cada rincón del país en profundidad, desde los lugares imprescindibles hasta los fiordos menos conocidos, como el impresionante Hvalfjörður, que suele quedar fuera de los itinerarios clásicos.
Gracias a tu agente, tu viaje será realmente único: un recorrido a tu medida, diseñado contigo y para ti, según tus gustos y tu ritmo. Alojamientos con encanto, paseos exclusivos, encuentros auténticos: te vas con la tranquilidad de estar acompañado por un experto apasionado que te muestra su propia Islandia.