¿Qué ver y qué hacer en Selfoss, Islandia?
A unos cincuenta kilómetros de Reikiavik, a orillas del río Ölfusá, Selfoss es mucho más que una simple parada en la ruta del Círculo Dorado. Esta pequeña ciudad en el sur de Islandia fue durante mucho tiempo un destino olvidado por los turistas. Hoy muestra un rostro sorprendente, impulsado por una escena culinaria en auge y una vibrante vida cultural. Aquí te presentamos sus mejores descubrimientos, en la ciudad y en sus alrededores.
1. Pasea por el centro renovado
El nuevo barrio del centro, inaugurado hace poco, es un gran ejemplo de renacimiento urbano al estilo islandés: encantador, moderno y pensado para las personas. Inspirado en la arquitectura tradicional, combina casas de madera de colores, tiendas de artesanía local, cafeterías acogedoras y espacios verdes abiertos al río. Recorre sus calles empedradas, disfruta de un café tostado allí mismo y admira el puente colgante sobre el Ölfusá que brilla bajo la luz.
2. Piérdete en el museo Listasafn Árnesinga, LÁ Art Museum
Este museo de arte contemporáneo, a quince minutos en coche en Hveragerði, merece toda tu atención, aunque no seas especialmente un amante del arte. El espacio, luminoso y minimalista, destaca obras de artistas islandeses que a menudo abordan temas ambientales o culturales. Las exposiciones temporales son atrevidas, sensibles y accesibles para todo tipo de público. Un lugar poco frecuentado por viajeros, donde el silencio invita a una contemplación especial.
3. Explora el bosque de Hellisskógur
A cinco minutos en coche del centro, al otro lado del Ölfusá, este pequeño bosque ofrece un refrescante contraste con los paisajes abiertos de la región. Pinos, abedules y senderos suaves serpentean entre claros floridos y plataformas con vistas al río. En primavera escuchas el canto de aves migratorias, y en otoño el suelo se cubre de arándanos salvajes. Ideal para una pausa en plena naturaleza, un paseo tranquilo o un pícnic al estilo islandés: sencillo, cálido y con skyr en la mochila.
4. Prueba una sopa de bogavante en Fjöruborðið
No puedes hablar de Selfoss sin mencionar esta parada gastronómica imprescindible. Aunque técnicamente está en Stokkseyri, a quince minutos en coche, y la sopa de bogavante de Fjöruborðið es famosa por todo el país. En una casa amarilla junto al mar, con vistas a los humedales y a los cisnes salvajes, saborea un caldo cremoso y especiado, lleno de jugosas colas de bogavante. Un verdadero consuelo, especialmente si es un día con lluvia o viento, que aquí hay casi siempre.
5. Vuelve al pasado en el Heritage Museum (Byggðasafn Árnesinga)
Este pequeño museo local es una joya para quienes se interesan por la historia cotidiana islandesa. Ubicado en una antigua escuela y cuatro casas separadas, muestra cómo se vivía en el campo hace siglos: herramientas agrícolas, muebles de época y recreaciones de interiores. Descubre la ingeniosidad de sus habitantes frente al clima duro y una pasión por la transmisión que sigue viva en la región. Está a quince minutos de Selfoss, en Stokkseyri.
6. Relájate en la piscina de Sundlaug Selfoss
Como en casi todas las ciudades islandesas, la piscina aquí es el centro de la vida social. La de Sundlaug Selfoss es moderna, amplia y rodeada de árboles. El agua proviene de fuentes naturales y cuenta con varios vasos a distintas temperaturas, un hammam y un tobogán para los niños. Al final del día, sumérgete en un baño caliente a 42 grados, cierra los ojos, escucha las conversaciones islandesas a tu alrededor y deja que el calor te envuelva como un suéter de lana.
7. Observa aves en los humedales de Flói
A pocos kilómetros al sur de Selfoss, la reserva natural de Flói es un paraíso para los aficionados a la ornitología. Lejos de todo, al final de un pequeño sendero de tierra, se abre un vasto paisaje de marismas, islotes cubiertos de hierba y charcos salados. En primavera y verano, cientos de aves anidan aquí: charranes árticos, avocetas, chorlitos dorados… Súbete a la plataforma de observación de madera, abre los prismáticos y tómate tu tiempo para dedicarte simplemente a mirar y escuchar.
8. Participa en una clase maestra de pan cocido en la tierra
En Laugarvatn, a unos 35 minutos por carretera, podrás vivir una experiencia única: aprende a preparar el famoso rúgbrauð (pan de centeno islandés) cocido con vapor geotérmico. Enterrado bajo tierra durante 24 horas junto a un agujero de agua hirviendo, este pan denso con un toque dulce es un símbolo de la cocina tradicional islandesa. Un artesano local te guía en el proceso y te llevas tu propio pan aún tibio, listo para untar con mantequilla salada.
Selfoss es una ciudad de historias humildes. No es un destino especialmente destacado en las guías turísticas, sino un lugar para respirar, encontrarse y saborear. Un sitio para descubrir a tu propio ritmo.
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