
Las mejores temporadas para ir a Toscana son el otoño y la primavera. Si te encanta el vino y quieres visitar sus viñedos y bodegas, entonces planifica tu viaje a la Toscana en otoño. Los festivales de las cosechas suelen tener lugar entre mediados de septiembre y de octubre. Si buscas tranquilidad a la hora de acometer cualquier visita, elige la primavera. En abril y mayo suele hacer buen tiempo y no es difícil encontrar entradas disponibles para ver el David de Miguel Ángel, el Duomo de Florencia y demás atracciones turísticas.
Durante el invierno sucede lo mismo, pero hace bastante frío en términos generales. Unas bajas temperaturas que te pueden compensar si, por ejemplo, quieres ver cómo se engalanan sus ciudades con motivo de la Navidad. En verano, nota que la mayoría de viajeros se concentra en Pisa y Florencia, pero puedes explorar algunas localidades como Montalcino, Pitigliano o Chianciano que no están tan saturados. En cualquier ocasión, vive la magia de la Toscana!