Familia: desde 10 años

De Montañas a Playas: Viaje Familiar por Filipinas

15 días · 100% modificable
Desde2665 €/pers.
Sin vuelos internacionalesPrecio calculado sobre la base de 4 personas

El viaje, de un vistazo

  • Explora terrazas ancestrales en Banaue y Batad.
  • Descubre la cultura bohemia y ritos en Sagada.
  • Navega entre islas y lagunas en El Nido.
  • Relájate en playas vírgenes de Port Barton.
  • Vive la energía vibrante de Manila.

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La Agencia local de Iñigo

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Los detalles del viaje

Desde las alturas, Manila revela su identidad: una urbe intensa donde el metal brillante de los rascacielos se mezcla con el ritmo caótico de tejados desordenados. Al aterrizar, el primer contacto es práctico pero revelador: visado gratuito, cambio de moneda y la compra de una SIM local. En minutos, lo cotidiano se transforma en comienzo de aventura. La ciudad no espera, y tú ya formas parte del paisaje. Traslado del aeropuerto al alojamiento. Descanso en Manila, hotel 4**** con 2 habitaciones unidas.

La salida de Manila es una transición visual: el cemento va cediendo paso al verde montañoso. Una pausa en Pietre y luego un almuerzo local en San José anticipan la llegada a Banaue. Desde el hotel, las terrazas se despliegan como una postal viva: el primer contacto real con la cultura ancestral del norte. El ritmo baja, los sentidos se activan y todo empieza a sentirse diferente. Desayuno en el hotel de Manila. Traslados durante todo el viaje por la cordillera en vehículo privado con conductor-guía. 2 noches en hotel 3***.

Entre caminos de tierra y montañas verdes, el recorrido a pie atraviesa terrazas que parecen talladas con paciencia ancestral. En el corazón de Batad y Bangaan, la vida sigue su curso lejos del ruido. Miradores naturales invitan a detenerse, respirar y simplemente mirar. Al regresar, un masaje tradicional relaja músculos y deja espacio para asimilarlo todo. Más que una caminata, es un viaje por un patrimonio que se vive paso a paso. Desayuno en el alojamiento Hotel 3***

El viaje hacia Sagada es mucho más que desplazarse: es mirar por la ventanilla y descubrir cómo el paisaje se vuelve historia. Los miradores y el Museo de Bontoc dan contexto antes de que Sagada reciba con aire fresco y estilo relajado. Artesanía, cafés y calles entre la niebla marcan una tarde sin reloj, ideal para absorber la esencia bohemia de este rincón de montaña. Desayuno en el alojamiento. Alojamiento atípico 3***

Explorar Lumiang y Echo Valley es adentrarse en la parte más simbólica de Sagada, donde los ataúdes colgantes desafían el tiempo y la gravedad. La mañana es intensa y reveladora, mientras que la tarde ofrece opciones para todos los ánimos: caminar hasta una cascada, descender a Sumaguing o sentarse frente a un telar tradicional. Cada rincón guarda su historia y cada actividad permite descubrir Sagada a su manera, sin prisas ni guías impositivos. Desayuno en el alojamiento Alojamiento atípico 3***

El día arranca con la posibilidad de un amanecer en Kiltepan, donde la niebla dibuja paisajes que parecen suspendidos. La ruta de vuelta a Manila no es solo carretera: hay frutas frescas en Tabuk, rincones coloniales en Baguio y miradores que obligan a parar. Kennon Road despide el viaje con curvas panorámicas y, quizás, una empanada de Vigan que cierra el recorrido con sabor local y memoria de altura. Desayuno en el alojamiento. Descanso en Manila, hotel 4**** con 2 habitaciones unidas.

El Nido es ese lugar donde la realidad supera cualquier imagen: acantilados de piedra caliza, lagunas escondidas y un mar que cambia de azul con cada hora del día. Explorar la bahía de Bacuit, con sus 45 islas, es descubrir playas remotas, corales vivos y rincones que parecen intactos. Aquí se mezcla la emoción de la aventura con la calma del mar, creando una experiencia que no se olvida. Navegar, nadar y simplemente mirar: todo suma en este paraíso natural. Desayuno en el hotel. Transporte al aeropuerto, vuelo a El Nido y transporte a tu resort. Villa familiar junto al mar 4****.

Una jornada de navegación privada por la bahía de Bacuit revela lo mejor de El Nido: desde la entrada estrecha que oculta la Secret Lagoon hasta la amplitud de la Big Lagoon, cada parada impresiona por su belleza natural. Shimizu Island sorprende bajo el agua, con corales y peces en libertad. Y en Seven Commandos, el día termina entre hamacas, arena fina y un refresco en mano. Naturaleza salvaje y confort se encuentran en este recorrido de seis horas por el paraíso. Desayuno en el alojamiento. Almuerzo en el barco privado. Alojamiento en villa familiar 4****.

Este recorrido privado por Bacuit te lleva más allá de lo habitual. Comienza en Helicopter Island, ideal para nadar y hacer snorkel. Luego, las ruinas de Matinloc Shrine añaden un toque de misterio y panorámicas desde su mirador. Secret Beach exige atravesar un paso estrecho, como si abrieras una puerta natural a un refugio escondido. Hidden Beach, con sus paredes de caliza y cocoteros inclinados, cierra el día. Navegación tranquila, buena comida a bordo y rincones que solo se revelan a quienes se atreven a buscarlos. Desayuno en el alojamiento Almuerzo en el barco privado Alojamiento en villa familiar 4****

Hoy el plan lo marcáis vosotros. ¿Más islas por descubrir? Otra jornada de island hopping o un paseo en kayak te esperan. ¿Prefieres tierra firme? Corong Corong y Las Cabañas ofrecen playa y atardeceres de postal, o puedes subir al mirador para ver Bacuit desde lo alto. ¿Algo más remoto? Sube a una moto y ve hasta Nacpan o Duli Beach. ¿Relax total? Masaje, coco fresco y sombra de palmera. Sea cual sea tu elección, El Nido te recompensa con su lado más auténtico. Desayuno en el alojamiento Descanso en villa familiar junto al mar 4****

Port Barton es todo lo que El Nido no quiere ser: sin multitudes, sin prisas y con la naturaleza como protagonista. Un pueblo costero donde las calles son de tierra, los botes descansan en la orilla y el mar es el único reloj. Aquí se viene a bajar el ritmo, saborear pescado fresco frente al mar y dejarse llevar por la simplicidad. Entre playas casi vacías e islas vírgenes, todo invita a reconectar con lo esencial. Desayuno en el alojamiento. Transporte privado a Port Barton. Alojamiento en villa privada de 2 habitaciones con piscina privada.

En bangka tradicional (los barcos filipinos) y con el mar como guía, el día transcurre entre lenguas de arena, arrecifes llenos de color y tortugas nadando en libertad. Las paradas en Twin Reef y Fantastic Reef revelan un mundo submarino vibrante. El almuerzo, servido en una playa desierta, sabe a mar y a descanso. Y antes de volver, una cala escondida te espera sin nombre. El sol cae sobre Port Barton y, si hay energía, la noche también se deja disfrutar. Desayuno en el alojamiento. Almuerzo durante la excursión en barco privado. Alojamiento en villa de 2 habitaciones y piscina privada 4****.

Hoy, la familia decide el rumbo. En Port Barton, todo invita a moverse sin horarios: un island hopping en banca para descubrir islas de postal, una travesía en kayak entre estrellas de mar o un paseo por la selva hasta una cascada escondida. Quien busque relax puede quedarse en la playa y ver cómo el cielo se enciende al atardecer. Aquí no hay rutas marcadas, solo ganas de compartir el día a su manera, con el mar y la naturaleza como telón de fondo. Desayuno en el alojamiento Descanso en villa de 2 habitaciones y piscina privada 4****

De regreso a Manila, la ciudad vuelve a desplegar su energía. La tarde es libre, ideal para una última caminata urbana o para descubrir algún rincón que aún faltaba. Al caer la noche, las terrazas se llenan de luces y aromas: es el momento de probar ese plato que quedó pendiente o simplemente celebrar lo vivido. Entre rascacielos y calles vibrantes, la última noche se saborea a fuego lento. Desayuno en el alojamiento. Transporte privado de Port Barton a Puerto Princesa, vuelo directo a Manila y transporte al hotel. Hotel con 2 habitaciones unidas 4****

La última mañana ofrece una pausa tranquila: un desayuno sin prisa, quizá un paseo corto o simplemente contemplar el entorno una vez más. El traslado al aeropuerto será cómodo y puntual, cerrando el viaje con la misma serenidad con la que comenzó. Tras días intensos de descubrimientos, playas y momentos compartidos, llega la despedida… temporal. Porque Filipinas deja huella, y siempre queda el deseo de volver. Desayuno en el hotel Traslado al aeropuerto
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