El sueño de Tailandia... ¡sin los elefantes!

De animales salvajes a esclavos sin alma
Los animales domesticados son capturados, sobre todo, en sus primeros años de vida y son separados de sus madres, que les defienden sin descanso. Se dice que para capturar a un joven elefante, se mata a 4 ejemplares adultos. La caza furtiva, aunque es mayoritariamente ilegal, es bastante común en Asia. Confiados entonces a sus domadores, los jóvenes elefantes sufren el phajaan, un maltrato destinado a que el alma del animal abandone su cuerpo, siguiendo una creencia ancestral. Para ello, los elefantes son torturados en varias partes de sus cuerpos, golpeados con ese pico tan característico que no te habrá pasado desapercibido, la picana, para infundir un temor al hombre y una sumisión para toda la vida. Solo la mitad de los animales sometidos a esta tortura sobreviven... Una vez que el animal es maleable, comienza entonces la doma, que será el atractivo para los turistas...
Boicot a los tours turísticos a lomos de elefantes, que necesitan después días enteros para curarse.
En Tailandia, es mejor optar por los centros de acogida donde curan a los animales maltratados, cuidan de ellos y les proporcionan un modo de vida tranquilo para tratar de hacerles olvidar las miserias pasadas.
El Elephant Nature Park es un buen ejemplo de ello. Ofrece a los visitantes la oportunidad de ayudar a atender a los paquidermos bañándolos en el río, limpiando sus recintos, dándoles de comer, etc. Una experiencia increíble junto a estos gigantes de gran corazón. Y, por encima de todo, otro tipo de contacto con el animal, más consciente, más respetuoso y más humano.