My Tho es la puerta de entrada más amable al delta del Mekong. A menos de dos horas en coche desde Ho Chi Minh, el aire cambia, se vuelve más húmedo y se llena del aroma de mango y flores de cocotero. Vienes para deslizarte por arroyos sombreados, probar frutas frescas en los huertos, escuchar el chapoteo contra el casco del barco. Y, sobre todo, para bajar el ritmo. Aquí tienes nueve ideas para saber qué ver y qué hacer en My Tho, entre clásicos bien escogidos y rincones más discretos.
1. Embarca en un crucero por el Mekong y sus arroyos
Es la experiencia emblemática de My Tho y la mejor forma de entender el delta, navegando por sus aguas. Desde el muelle sube a un barco y enseguida la ciudad queda atrás, sustituida por un ballet de barcazas, redes y riberas de un verde intenso.
Poco a poco, virarás hacia estrechos y silenciosos canales bajo un techo de palmas de agua. Para aprovechar al máximo el paseo, acércate a tu agente local, que te guiará hacia arroyos menos visitados y hará paradas en talleres artesanales, alejados de lo habitual.
2. Rema en sampán por los canales entre cocoteros de agua
Aquí My Tho se vuelve íntima. Sentado bajo en un sampán (embarcación tradicional de la región), avanzas al ritmo de los remos, tan cerca de la orilla que casi rozas las hojas. Se apaga el ruido del mundo; solo quedan el agua de color té, los pájaros y, a veces, una carcajada desde una casa sobre pilotes. Para esta excursión, apuesta por un trayecto suave y largo. Lo importante es la lentitud, esa sensación de deslizarte por un túnel vegetal.
3. Explora los huertos y pueblos de la isla de Thoi Son
La isla de Thoi Son (Cồn Lân) es la más accesible desde My Tho. Ofrece un concentrado del delta del Mekong: senderos estrechos, jardines entrelazados y casas discretas tras setos de hibisco. Aquí puedes pasear a pie o en bicicleta, respirando el aroma dulce de frutas maduras y el olor vegetal de hojas arrugadas tras la lluvia.
Para recorrer la isla tranquilamente, deja los caminos principales y adéntrate por senderos de tierra. Descubre talleres de caramelos de coco, pequeñas pagodas y jardines de apicultura, en el corazón de la vida sencilla del delta.
4. Prueba frutas frescas del huerto en casas familiares, según la temporada
En My Tho descubres la fruticultura local visitando un huerto. Siéntate a la sombra de un toldo para probar trozos crujientes de guayaba, pomelos jugosos, longanes o rambutanes pelados a mano, mientras te relajas con un té de jazmín humeante.
Según la temporada, tu guía te llevará a un huerto donde la cosecha esté en su punto. Lo ideal es elegir una casa familiar donde los frutos se recogen a mano, las charlas son sencillas y se siente el ritmo pausado de los jardines del Mekong.
5. Descubre la pagoda Vinh Trang, un clásico con detalles sorprendentes
Vinh Trang es el lugar espiritual imprescindible en My Tho y merece más que una visita rápida. A unos tres kilómetros del centro, esta pagoda declarada patrimonio nacional mezcla influencias vietnamitas, jemeres, chinas y europeas. En su patio, las estatuas imponentes llaman la atención, al igual que sus detalles: mosaicos, motivos florales y el aroma de incienso.
Fuera de las horas punta, idealmente temprano por la mañana o al final de la tarde, el lugar recupera su calma. Camina despacio y entenderás que el delta tiene una espiritualidad muy arraigada en la vida cotidiana.
6. Pasea por el mercado de My Tho al amanecer
El mejor momento para visitar el mercado de My Tho es temprano, antes de las ocho, cuando los puestos se montan y las canastas rebosan de productos verdes. Cruzarás una marea de cilantro, hierba limón, peces plateados y flores de plátano. La gente habla alto, negocia, y la ciudad se llena de vida. Los aromas son exóticos y a veces intensos, pero siempre auténticos. Haz una parada para desayunar local: un bol de sopa humeante acompañado de un Ca Phe Sua Da, café con leche condensada, bebida tradicional del país.
7. Prueba un hu tiêu My Tho, orgullo culinario local
No puedes irte de My Tho sin probar su hu tiêu, un bol de fideos claro, delicado y lleno de sabor. El caldo es aromático, las hierbas frescas aportan profundidad y cada mesa incluye condimentos variados: un poco de picante, un chorrito de limón, una pizca de salsa.
El secreto es acudir a las pequeñas fondas que visitan los locales desde temprano. Tu agente local te guiará hacia esos lugares sencillos y auténticos, donde se viene por el sabor y para sentirse como uno más.
8. Pedalea por caminos rurales alrededor de My Tho
En bicicleta seguirás senderos junto a los canales y cruzarás estrechos puentes que unen caseríos del delta. En el camino encontrarás vecinos que vuelven del mercado, niños con uniforme y barcas amarradas a la orilla. El paisaje pasa despacio entre huertos, jardines y casas abiertas al agua.
Después de unos kilómetros, date un descanso en un café local o en un pequeño taller artesanal. Aquí el ciclismo te permite avanzar a tu ritmo y detenerte cuando algo del día a día te llame la atención.
9. Para en un taller artesanal, entre dulces locales y sabiduría del Mekong
El delta transforma todo lo que la naturaleza ofrece. Cerca de My Tho, puedes parar en un pequeño taller para descubrir artesanías transmitidas de generación en generación: caramelos de coco, apicultura o la transformación de frutas de los huertos. Para que la visita sea realmente significativa, elige un negocio familiar y pequeño, donde descubrirás el proceso auténtico.
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