En Madagascar, el turismo responsable se convierte en una herramienta de cambio que hace honor a la despampanante naturaleza del país. Desde la regeneración de paisajes hasta el impulso de la autonomía de la mujer, las comunidades locales están liderando un nuevo modelo de viaje con un propósito social.
En Antananarivo, la empresa social Razafindrabe preserva la artesanía tradicional malgache y genera ingresos para mujeres en situación de vulnerabilidad. A través del trabajo artesano con rafia, muchas de ellas logran independencia económica y fortalecen su autoestima. La experiencia incluye un almuerzo típico y un encuentro auténtico con las creadoras.
En Ranohira, la iniciativa Soa Zara va más allá de plantar árboles: promueve la reforestación del parque nacional Isalo para luchar contra la desertificación y crea oportunidades económicas para mujeres y jóvenes. La comunidad viajera puede participar activamente en actividades ambientales, crear vínculos con los lugareños al alojarse cerca de ellos y contribuir directamente a un futuro más verde para Madagascar.
Descubre un Madagascar donde el turismo significa empoderamiento, sostenibilidad de ecosistemas frágiles y conexión profunda con las comunidades locales.