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Polonia: un país siempre codiciado

Los amantes de la historia se deleitarán en Polonia, un país que fue dividido por diversos imperios y que desapareció durante más de 100 años, antes de ser restablecido bajo los auspicios de la Unión Soviética. Es necesario recordar algunos datos para comprender mejor a la población actual del país.

La desaparición de Polonia

Polonia presenta la particularidad de haber sido siempre un país muy codiciado por sus vecinos. Sus habitantes, y especialmente los intelectuales polacos, han pagado un precio muy alto por ello a lo largo de la historia. A lo largo de tu viaje por Polonia probablemente oirás hablar del resentimiento arraigado del pueblo polaco. 

Polonia ha existido siempre. Debe su nombre a una tribu que dominó el territorio en la antigüedad y era conocida como "Polanie", una palabra que significaría "planicie", "campo abierto". Sin embargo, el país desapareció durante más de un siglo, entre los años 1795 y 1918. Polonia fue dividida en tres ocasiones, en 1772, 1793 y 1795, por el Imperio ruso, el Reino de Prusia y el Imperio austríaco, que se disputaron el territorio y lo borraron del mapa durante más de 100 años. En los siglos XVII y XVIII, con la expansión de Rusia, el poder de Polonia se debilitó enormemente, en gran medida debido a una nobleza polaca decadente. Polonia recuperó finalmente su independencia en 1918, justo después de finalizar la Primera Guerra Mundial.

Bajo el control de la URSS

En 1939, Polonia fue invadida de nuevo y acabó siendo ocupada por los alemanes y los rusos. Fueron los oscuros años de la limpieza étnica: el genocidio de los judíos por parte los alemanes, la masacre y expulsión de los polacos por parte los nacionalistas ucranianos y los soviéticos, la masacre del Ejército Rojo en 1945... Se derramó mucha sangre.

Desde 1945 hasta la década de los 90, Polonia formó parte de los países satélites de la Unión Soviética. En 1980 se declaró la ley marcial y con ello llegaron años de austeridad, pobreza y racionamiento. La federación de sindicatos Solidarnosc, cofundada por Lech Walesa, se rebeló contra el gobierno comunista. La religión se convirtió en la única forma de resistencia posible. Numerosos polacos huyeron deVarsovia durante los años del comunismo y la gran mayoría de los que permanecieron en la década de los 80 guardan solo malos recuerdos. Sin embargo, desde su adhesión a la Unión Europea en 2004, el país ha conocido un gran crecimiento económico.

De esta apasionante historia han derivado varios comportamientos que aún hoy podrás observar en su sociedad. La juventud de los años 80, que vivió en sus carnes la ley marcial, tiene una gran conciencia política y protesta con vehemencia ante los casos de corrupción. No debe sorprender a nadie que las generaciones más jóvenes que no han experimentado las grandes tragedias que asolaron el país estén más occidentalizadas y sean muy modernas y estandarizadas. Para todos, la religión católica es un componente crucial que ha tendido a intensificarse en los últimos años.

Juan Pablo II fue el primer papa polaco en 1978

Julie Olagnol
145 contribuciones
Actualizado el 24 marzo 2016
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