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Cultivo del té en Sri Lanka

Los ingleses lo importaban en el siglo XIX y ahora tiene un papel esencial en la vida local. Más de un millón de personas trabajan en las plantaciones o en las fábricas de té del país. Un viaje a Sri Lanka lleva consigo el descubrimiento del cultivo del té. Es también una cultura del té, sencillamente porque está por todas partes: en las ciudades, el campo y las montañas.

Breve historia del té de Ceilán

En la década de 1870, la Hemileia vastatrix diezmó las cosechas de café. Si no hubiera sido por este hongo, el té probablemente nunca habría hecho su aparición en Sri Lanka y el país no habría corrido la misma suerte. El desarrollo del cultivo de té en la isla se lo debemos a Sir Thomas Lipton. En aquel momento, supo ver que las montañas de Sri Lanka ofrecían las condiciones idóneas para el cultivo del té. En menos de veinte años, las montañas del centro de la isla se habían desbrozado para dar paso a numerosas explotaciones, que llegaban desde Kandy hasta Haputale. Kandy se convirtió en el principal puerto de tránsito del té manufacturado. Se emprendieron grandes obras viarias y se construyó una línea de ferrocarril que atravesaba las montañas para garantizar la entrega de la producción en Colombo.

El té en la vida de los cingaleses

Los cingaleses adoptaron muy rápido esta bebida y la degustan a cualquier hora del día. Hoy sería impensable recibir a alguien en casa y no ofrecerle una taza de té. Por lo general, lo preparan muy cargado y con una mezcla de especias. A continuación le echan leche y una buena dosis de azúcar.

Entre los trabajadores, el té forma parte del ritual de descanso al final de cada jornada. Cuando no toman té en casa o en el trabajo, los cingaleses tienen costumbre de ir a los thai kadai. Son puestos donde se sirve exclusivamente té, a veces acompañado de tapas para tomar o para llevar.

La vida en las plantaciones de té

La mayoría de los agricultores de té son familias tamiles que descienden de los trabajadores que llegaron en el S. XIX, provenientes del sur de la India. Las mujeres se encargan de la recolección. Es un trabajo muy duro y poco gratificante que se realiza en condiciones difíciles. Las recolectoras cobran según lo que recojan: aproximadamente un euro por cada quince kilos de hojas recolectadas. Esto les aporta unos ingresos mensuales inferiores a treinta euros.

Los trabajadores y sus familias viven en las aldeas construidas para tal fin al pie de las plantaciones. Hay de todo: colegio, lugar de culto, tienda... Así tienen a los trabajadores siempre a mano en cualquier momento que los necesiten.

Agricultora de té en Ceilán

Las diferentes variedades de té en Sri Lanka

Los tés de Ceilán reciben denominaciones diferentes, según a qué altitud se hayan cultivado y dependiendo de la región de producción. Las regiones más famosas son Nuwara Eliya, Dimbulla, Uva y Kandy. Se produce té negro, verde y blanco. Se cuentan tres altitudes para el cultivo. En cada una se producen tés con diferentes calidades y sabores.

Paul Engel
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Actualizado el 21 mayo 2015
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