Imprescindibles y lugares menos conocidos: ¿qué ver y qué hacer en Nakhon Ratchasima?
En el inmenso territorio de Isan, al noreste de Tailandia, Nakhon Ratchasima (a menudo conocida como “Korat”) es una puerta de entrada fascinante a una Tailandia más rural, vibrante y profundamente auténtica. Entre vestigios jemeres milenarios, mercados llenos de vida, tradiciones muy presentes y parques nacionales exuberantes, esta ciudad y sus alrededores guardan muchos tesoros para quienes se toman el tiempo de explorarlos.
1. Explorar el parque histórico de Phimai
Admirar los restos de un antiguo reino jemer lejos de las multitudes es posible en Phimai. Este majestuoso yacimiento arqueológico, a una hora en coche al norte de Nakhon Ratchasima, es uno de los más impresionantes de Tailandia. El Prasat Hin Phimai, construido entre los siglos XI y XIII, emerge en un silencio sereno, con sus torres de arenisca rosada y sus esculturas finamente talladas. Aquí empezó a tomar forma la arquitectura de Angkor. Pasea por sus senderos flanqueados por frangipanis, piérdete en el laberinto de galerías e imagina la vida de los antiguos soberanos en este importante lugar espiritual.
2. Hacer senderismo en el parque nacional de Khao Yai
Este es uno de los parques nacionales más antiguos del país: un oasis de selva densa, cascadas atronadoras y fauna salvaje. Khao Yai, declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco, se encuentra a unos 120 kilómetros al suroeste de Nakhon Ratchasima. Si sueñas con ver gibones saltando entre las copas de los árboles, cruzarte con un elefante al doblar un sendero o refrescarte en la cascada de Haew Suwat, estás en el lugar adecuado. Acompañado por un guía local, sal a caminar al amanecer, cuando el bosque despierta.
3. Probar los sabores del mercado nocturno de Saveone
Al caer la noche, pon rumbo al Saveone Night Market, en la salida oeste de la ciudad. Este inmenso mercado es un auténtico teatro al aire libre al que se viene a comer, buscar gangas y compartir. Aquí todo es asequible y todo está lleno de vida. Entre los puestos, déjate tentar por una brocheta de moo ping bien caramelizada o por un cuenco de som tam con el punto justo de picante, preparado delante de ti. También es una buena ocasión para encontrar ropa, accesorios o recuerdos hechos a mano, a menudo vendidos por jóvenes creadores. Un paseo animado y sabroso, lejos de las multitudes.
4. Recogerse en el Wat Sala Loi
Situado junto al río, el Wat Sala Loi destaca por su arquitectura moderna y tranquila. El templo está construido con una forma que recuerda a una tradicional junco asiático, lo que le da un aire flotante, casi irreal. Su interior, decorado con frescos modernos y una estatua de Buda meditando, invita a la calma y a la introspección. Es un lugar muy querido por los habitantes y suele recibir pocos viajeros. Ve al final del día, cuando los fieles dejan ofrendas en silencio y el sol baña el río Mun con una preciosa luz dorada.
5. Descubrir las obras del museo Maha Viravong
¿Te apetece una dosis de arte e historia? Acércate a este pequeño museo instalado en una casa tradicional, dedicado a la historia budista y al arte de la escultura sagrada. Maha Viravong, monje erudito y reconocido escultor, reunió aquí una colección de objetos religiosos y auténticas estatuas de Buda procedentes de distintas etapas de la historia tailandesa. Verás cómo las influencias de Sukhothai, Ayutthaya y Lanna se mezclan en una armonía sorprendente. Una visita perfecta para entender la importancia de la estética en la espiritualidad tailandesa.
6. Recorrer los caminos rojizos del parque de Lam Takhong
Poco conocido entre los viajeros, el parque forestal de Lam Takhong es una excelente alternativa si buscas tranquilidad. Situado entre Nakhon Ratchasima y Khao Yai, este embalse artificial rodeado de senderos rojizos ofrece bonitas vistas al atardecer y un entorno apacible para relajarte o hacer una ruta en bicicleta. Aquí te cruzarás sobre todo con familias locales y pescadores. Alquila una bici o una moto, prepara una cesta con productos del mercado y haz como los habitantes: baja el ritmo.
7. Rendir homenaje a Thao Suranari, heroína de Korat
Es imposible pasar por alto esta figura emblemática de Nakhon Ratchasima. Thao Suranari, conocida con cariño como Ya Mo, es una heroína local honrada por su papel en la defensa de la ciudad en el siglo XIX. Su estatua se alza en pleno corazón de Korat, en una plaza siempre animada, donde los habitantes acuden a diario para dejar flores, incienso y ofrendas. Alrededor del monumento, la vida local late con fuerza: oraciones, danzas tradicionales y un ir y venir constante de transeúntes. Una parada cargada de simbolismo.
8. Pasear por las calles del casco antiguo de Korat
Aunque Nakhon Ratchasima, también llamada Korat, es una gran ciudad moderna, su casco antiguo conserva un encanto de otros tiempos. Aquí no encontrarás rascacielos, sino casas de madera envejecida, viejas tiendas, budas escondidos en patios secretos y aromas de jazmín mezclados con el olor de las parrillas. Tómate tu tiempo para recorrer las callejuelas alrededor del templo Wat Phayap o para observar a los artesanos trabajando en las calles de los talleres. Un escenario donde el pasado asoma en cada esquina.
9. Vivir la cultura de Isan en Dan Kwian Pottery Village
A unos veinte minutos al sur de Nakhon Ratchasima, la aldea alfarera de Dan Kwian Pottery Village es una de las más antiguas de Tailandia. Aquí, la arcilla local da forma a una cerámica rústica roja o marrón, inconfundible. Pasea entre los talleres, observa la danza de las manos de los artesanos y, por qué no, hunde tú también las tuyas en la materia. Suelen ofrecerse demostraciones, y algunos talleres te invitan a crear tu propio cuenco o plato. Una inmersión creativa y muy arraigada en la tradición local.
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Nakhon Ratchasima es mucho más que un simple punto de paso hacia Isan. Es un destino con identidad propia, rico en historia, naturaleza y humanidad. De la mano de una agencia local de Evaneos, podrás descubrir sus muchas facetas, probar su cocina intensa, conocer a sus artesanos apasionados y sentir en cada momento el pulso auténtico de la Tailandia más profunda.
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