1. Explora las viviendas trogloditas de Coober Pedy
Vivir bajo tierra es la norma en Coober Pedy. Para protegerse del calor abrasador del desierto, sus habitantes han excavado sus casas directamente en la roca. Visitar una cueva-hogar es adentrarte en un mundo subterráneo sorprendentemente acogedor: temperatura fresca, paredes esculpidas en tierra ocre y un silencio envolvente. Algunas viviendas se pueden visitar, como la casa subterránea de Faye, con billar y piscina excavados a mano en los años sesenta. Un modo de vida único, como esta ciudad fuera de lo común.
2. Asómbrate con las piedras preciosas de la mina de ópalo Umoona
Coober Pedy es la capital mundial del ópalo. La mina y museo Umoona te explican qué mueve a esta ciudad: una fiebre por la piedra preciosa, a medio camino entre un el dorado mineral y la búsqueda personal de un arcoíris fosilizado. Baja a una galería de extracción, observa las herramientas de los mineros y admira ópalos expuestos que parecen destellos de magia petrificada. Es un viaje geológico y un encuentro con el espíritu pionero del interior australiano.
3. Pasa una noche en un hotel subterráneo
Dormir en un hotel troglodita es sumergirte en la esencia única de Coober Pedy. Establecimientos como el Desert Cave Hotel o el Lookout Cave están a varios metros bajo tierra, en un silencio relajante y con frescura natural. Te duermes rodeado de paredes arenosas en tonos rojos, rosas o moteados, imaginando los millones de años que tardaron en formarse. Una inmersión total, lejos del ruido, para una noche inolvidable.
4. Contempla la puesta de sol en Moon Plain
A pocos kilómetros de la ciudad se extiende el Moon Plain, un desierto lunar de tierra agrietada y piedras quemadas por el sol. Aquí aparecen las puestas de sol más espectaculares de todo Coober Pedy. De fondo, un horizonte infinito bañado en tonos naranja, morado, rosa y dorado, donde las sombras danzan al compás de la luz decreciente. No es de extrañar que Hollywood haya elegido este escenario para películas como Mad Max o Priscilla, reina del desierto.
5. Visita una iglesia subterránea
Más que un lugar de culto, las iglesias subterráneas de Coober Pedy son auténticas obras de arte talladas en las laderas de las montañas. Entre las más impresionantes está la iglesia ortodoxa serbia, cuya nave majestuosa se adentra en las entrañas de la roca. Frescos, vitrales y formas esculpidas directamente en la tierra dotan al edificio de una atmósfera apacible y casi irreal. A su alrededor, el silencio y las paredes rojizas invitan a la contemplación.
6. Busca fósiles brillantes en los campos de ópalo
A la salida de la ciudad, los campos de ópalo se extienden hasta donde alcanza la vista: cráteres, montículos de arena blanca y un aire un poco salvaje. Participa en una sesión de "noodling", la búsqueda libre de ópalos en la superficie. Armado solo con una pala o con las manos, remueve los escombros bajo el sol abrasador, atento a cualquier destello colorido. El oro azul del desierto exige paciencia y suerte, pero la búsqueda es adictiva. Algunos viajeros regresaron con un fragmento propio de arcoíris.
7. Disfruta de los Breakaways al amanecer
Los Breakaways son formaciones rocosas que emergen del suelo como pequeñas montañas aisladas, pintadas con franjas ocres, blancas y negras. A menos de 30 kilómetros de Coober Pedy, se accede a ellas a primera hora para ver cómo las primeras luces del día iluminan las colinas como un fuego sagrado. Allí hay paneles que explican el fuerte significado cultural que estas tierras tienen para el pueblo Antakirinja. Aprenderás a mirar el paisaje más allá de su belleza cruda, con respeto y atención.
8. Descubre la mina Old Timers: entre museo y aventura minera
Para entender la dureza e ingenio de los primeros mineros, visita la mina Old Timers. Esta red minera abandonada, descubierta por casualidad en los años sesenta, puede recorrerse hoy con casco. Explorarás túneles estrechos con paredes agujereadas, testimonios del ansia de quienes buscaban ópalo. Una parte museográfica completa el recorrido con picos, tamices y escenas congeladas en el tiempo. Comprenderás rápidamente el valor —o la locura— que hacía falta para buscar fortuna aquí.
9. Disfruta de un restaurante local diferente
Comer en Coober Pedy suele implicar bajar unos escalones desde el asfalto hasta restaurantes subterráneos. En John’s Pizza Bar, un local excavado bajo la roca y toda una institución, se saborean platos generosos mientras escuchas anécdotas de los habituales. Quienes buscan autenticidad pueden probar la carne del interior, todo acompañado por una cerveza local bien fresca. Un momento agradable y cercano, sin excesos.
10. Conoce a los habitantes jugando al golf sin césped
El campo de golf de Coober Pedy es uno de los más originales del mundo: sin césped, con fairways de arena negra aceitosa y pelotas fosforescentes para jugar por la noche. Este club tan particular refleja el humor seco y la creatividad resiliente de sus habitantes. Allí encontrarás locales apasionados que te invitarán a golpear algunas bolas o a compartir una cerveza al final de la partida. Una actividad diferente, pero muy en sintonía con el espíritu del lugar.
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