1. Pasear por el Kings Park al amanecer
Empieza el día con un paisaje que te dejará boquiabierto. Al amanecer, el Kings Park se tiñe de luces doradas y de una tranquilidad relajante. Desde el mirador de Fraser Avenue, el skyline de Perth se ilumina suavemente, mientras que el río Swan, aún envuelto en niebla, serpentea entre las colinas. Este parque inmenso alberga también el Jardín Botánico de Australia Occidental, donde exploras una colección única de plantas endémicas, desde eucaliptos plateados hasta bancosias resplandecientes. Un lugar perfecto para pasear, hacer pícnic o simplemente conectar con la naturaleza australiana en pleno corazón de la ciudad.
2. Ir en ferry hasta la isla Rottnest
Sube a un ferry y cambia de mundo en menos de dos horas. Rottnest Island es la Australia de postal: playas de arena blanca, agua turquesa, carriles bici y quokkas traviesos que se cuelan en tus fotos. Sin coches, la isla se recorre en bici, entre calas secretas y miradores donde puedes avistar delfines y tortugas. Un pequeño paraíso para un día o más. La sensación de libertad es inmediata, casi embriagadora.
3. Explorar el barrio de Fremantle
Vuelve al pasado con un espíritu bohemio. A media hora de Perth, Fremantle concentra historias y un ambiente creativo underground. Los edificios de piedra caliza recuerdan a la época colonial dorada, mientras los mercados vibran con músicos callejeros y aromas de tajines, falafel o dim sums. No te pierdas la visita a la imponente prisión, declarada patrimonio mundial por la Unesco, y termina el día en los muelles con una cerveza artesana local.
4. Probar la gastronomía local en Elizabeth Quay
Disfruta de Perth con los pies en el agua. Entre el río y los rascacielos, Elizabeth Quay es el barrio joven y vibrante que cobra vida desde la tarde. Pasea entre galerías, esculturas modernas y puestos de comida callejera, o siéntate en una terraza con vistas para saborear ostras frescas, un barramundi a la parrilla o un plato de inspiración asiática. Por la noche, los juegos de luces en la ribera añaden un toque de magia a este rincón urbano.
5. Hacer senderismo en las gargantas del parque nacional John Forrest
Escapa a la naturaleza a menos de 40 minutos del centro. Este parque es uno de los favoritos de los locales, apreciado por sus senderos salvajes entre bosques de eucaliptos y rocas ocres. El paseo hacia las cataratas Hovea te envuelve con el murmullo pacífico del agua entre las gargantas, mientras los kookaburras ríen en el dosel. Si tienes suerte, quizá veas canguros libres, descansando perezosamente a la sombra de los árboles.
6. Pasear por Northbridge al caer la noche
Cuando Perth se enciende de noche es cuando sucede todo. Entre bares con diseño moderno, pequeñas salas de concierto y terrazas de moda, Northbridge late hasta bien entrada la noche. Los amantes del arte urbano se quedarán en sus callejones cubiertos de grafitis coloridos, una verdadera galería al aire libre. Para los más exigentes, es también un lugar imprescindible: cocina asiática tradicional, pizza al horno de leña o cócteles de sake. El mundo se sirve en tu plato.
7. Observar la fauna salvaje en la isla Penguin
Rema hasta una isla que parece un santuario. Ubicada a una hora al sur de Perth, la isla Penguin es famosa por su colonia de pequeños pingüinos, los más pequeños del mundo, que puedes ver de cerca en su hábitat natural. También puedes cruzarte con leones marinos tomando el sol o notar rayas y delfines en aguas cristalinas. Por seguridad, solo se accede en ferry, y la isla ofrece un momento de calma y asombro auténtico.
8. Buscar obras de street art en el centro de Perth
Descubre la ciudad a través del arte callejero. Perth es un lienzo vivo donde los murales aparecen al doblar cada esquina o a lo largo de estrechos callejones. Estas obras no son anecdóticas: cuentan historias, rinden homenaje a las culturas aborígenes o denuncian causas sociales. Armado con tu cámara o simplemente con tu curiosidad, lánzate a la caza de tesoros artísticos siguiendo los consejos de un local. Una forma original de ver el centro desde otra perspectiva.
9. Sumergirse en la Swan Valley para una escapada gastronómica
Bodegas, chocolateros y productores locales a solo un paso de la ciudad. Swan Valley es una de las regiones vinícolas más antiguas de Australia Occidental. Recorre la ruta de los sabores entre una cata de shiraz y otra de chenin blanco. Los productores comparten su pasión, a menudo durante un largo almuerzo en un entorno bucólico, rodeados de viñedos. Perfecto para un día de slow travel que disfrutarás, claro está, sin prisas.
10. Iniciarte en la cultura Noongar
Viaja al pasado para conocer a los primeros habitantes. La cultura aborigen está profundamente arraigada en esta región de Australia. Varias experiencias inmersivas en Perth y alrededores te ayudan a comprender mejor la conexión espiritual de los Noongars con la tierra. Paseos guiados por las orillas del río Swan, sesiones de cuentos tradicionales y el descubrimiento de plantas medicinales ofrecen una mirada íntima y respetuosa a una cultura milenaria e inolvidable.
Perth es una ciudad a la vez suave y vibrante, enraizada en la naturaleza, abierta a las culturas y llena de sorpresas ocultas. Ya sea para una escapada urbana, una retirada costera o una inmersión en el outback, todo comienza aquí, entre la luz dorada y el espíritu cosmopolita.
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