Viaje a Melbourne

4.3
3 opiniones
Cultura, arte, cafés escondidos y callejones que recorren el arte urbano: una ciudad animada, que se mueve con energía creativa.

Visitar Melbourne

Visitar Melbourne en Australia es sumergirse en una mezcla perfecta de cultura urbana, elegancia victoriana y creatividad vibrante. En esta metrópoli del sur, las calles se llenan de arte urbano, los cafés perfuman el aire con aroma a café recién tostado, y los tranvías te llevan de un mercado local a una cala escondida en la bahía de Port Phillip.

En Melbourne, las galerías de arte conviven con los food trucks, los partidos de cricket se alternan con las noches de jazz, y cada barrio conserva su propia esencia. ¿Quieres descubrir las mejores direcciones y experiencias únicas de la ciudad? El viaje comienza aquí.

  • Arroyo / Río
  • Parques y jardines
  • Naturaleza, Aventura & Deporte

Melbourne : ¿Cómo llegar?

Melbourne se encuentra al sureste de Australia, en el estado de Victoria. Desde España, puedes llegar fácilmente con un vuelo que haga escala, normalmente en Dubái o Singapur.

Melbourne : ¿Cuándo viajar?

Para disfrutar de Melbourne en su mejor versión, es recomendable viajar entre marzo y mayo: el otoño es suave, lleno de colores y agradable, lejos de las multitudes del verano austral, que va de diciembre a febrero.

Melbourne : ¿Por cuánto tiempo?

Planea de cuatro a cinco días para disfrutar Melbourne a tu ritmo, entre cafés artísticos, calles llenas de vida y escapadas por la costa cercana.

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Sitios imprescindibles y rincones secretos: ¿qué ver y qué hacer en Melbourne?

1. Pasear por Federation Square, el corazón vibrante de Melbourne

Aquí comienza toda aventura en Melbourne. Federation Square, con sus ángulos geométricos, fachadas revestidas de zinc y pantallas gigantes, no se parece a ningún otro lugar. Frente a la icónica estación Flinders Street, te sumerges en un crisol cultural permanente: conciertos al aire libre, exposiciones en el Ian Potter Centre, cafés llenos de gente y artistas callejeros en cada esquina. La ciudad se vive aquí, minuto a minuto. Siéntate con un flat white en mano y déjate llevar por la energía diversa de Melbourne.

2. Explorar las calles de arte urbano en Hosier Lane y sus alrededores

Aquí, los muros hablan por sí mismos. Y gritan, y bailan. Hosier Lane es una de las callejuelas más famosas de Melbourne, completamente cubierta de grafitis que cambian día tras día. Ningún muro queda en blanco por mucho tiempo. Piérdete entre estallidos de color, mensajes políticos o poéticos, rostros pintados de azul o dorado. Extiende la exploración hacia AC/DC Lane o Duckboard Place, igual de animadas. Una verdadera galería al aire libre, viva y en constante movimiento, para contemplar sin límites.

3. Perderse en las galerías y pasajes escondidos del centro

Bajo su apariencia de gran metrópoli moderna, Melbourne guarda tesoros antiguos. Tómate el tiempo necesario para recorrer sus galerías victorianas, como la imponente Royal Arcade o Block Arcade, con su suelo de mosaico, techos de cristal y tiendas con encanto retro. Entra a tomar un chocolate caliente en Koko Black o un pastel en Hopetoun Tea Rooms, y quédate por la atmósfera tranquila, como detenida en otro siglo. Un encanto clásico para saborear con calma.

4. Respirar en los jardines botánicos reales

A solo unos pasos del bullicio urbano, estos jardines botánicos son un soplo de aire fresco. Un oasis verde y exuberante, donde más de 8500 especies vegetales de todo el mundo te envuelven con sus aromas. Desde céspedes bien cuidados hasta muelles de madera a orillas de los lagos, el lugar invita a la contemplación. Las familias hacen pícnic a la sombra de eucaliptos, mientras algunos practican meditación en el jardín zen. Un remanso de paz en pleno centro.

5. Empaparse del multiculturalismo en el Queen Victoria Market

Los sábados por la mañana, sigue el aroma del pan recién horneado y especias hasta el Queen Vic. Este mercado cubierto, uno de los más emblemáticos del país, es mucho más que un punto de abastecimiento: es un escenario vivo que refleja la diversidad de la ciudad. Frutas tropicales, quesos locales, aceitunas griegas, curry de Sri Lanka... Aquí los sabores viajan por doquier. Habla con los vendedores, prueba de todo y piérdete entre los coloridos puestos. Saldrás con la sensación de haber recorrido varios continentes en solo una hora.

6. Tomar un café en el barrio de Fitzroy

Si Melbourne es la capital australiana del café, Fitzroy es su santuario. Este barrio bohemio al norte del centro está lleno de microtostadores, espacios culturales como el Centre for Contemporary Photography, brunchs creativos y cafés que parecen galerías de arte. Las paredes están cubiertas de murales, los escaparates llenos de vinilos y las callejuelas esconden bares de cócteles secretos. Te sentirás como en casa, entre una tienda vintage y un concierto improvisado en un parque. Fitzroy tiene un alma creativa que nunca duerme.

7. Ver a los pingüinos al atardecer en St Kilda

A solo veinte minutos del centro, el barrio costero de St Kilda guarda una sorpresa mágica: cada noche, los pingüinos pigmeos regresan a su hogar por el muelle. Siéntate sobre las rocas, en la calma del crepúsculo, y observa sus pequeñas siluetas temblorosas volver a su refugio. Antes, disfruta de la playa, los juegos retro de Luna Park o un pastel legendario en Monarch Cakes. Un aire de vacaciones perpetuas a las puertas de la ciudad.

8. Cruzar el río Yarra en kayak al anochecer

En lugar de bordear el río, ¿por qué no vivirlo desde dentro? Al ponerse el sol, sube a un kayak y navega por el Yarra. El skyline de Melbourne se ilumina poco a poco, los reflejos en el agua se tiñen de dorado y rosa, y el ritmo se desacelera como un corazón en calma. Algunos tours incluyen incluso un fish and chips para degustar a bordo. Una manera original, poética y activa de descubrir la ciudad desde un ángulo totalmente diferente.

9. Descubrir las galerías independientes y museos de Southbank

Southbank, en la ribera sur del Yarra, atesora obras maestras. Este barrio cultural alberga la NGV International, el museo de arte más prestigioso de Australia, con exposiciones contemporáneas audaces y selectas obras europeas. Completa la experiencia con el ACMI, para amantes del cine y los videojuegos. Y si buscas joyas menos conocidas, ve a las galerías independientes escondidas entre los rascacielos, como Anna Schwartz.

10. Vivir la pasión local durante un partido en el Melbourne Cricket Ground

No es solo un estadio, es una religión. Ya sea cricket en verano o fútbol australiano en invierno, ir al MCG es sumergirse en la pasión de los melbournianos. Gritos, aplausos, cervezas alzadas, gente con bufandas: la atmósfera es electrizante. Aunque no entiendas todas las reglas, es imposible no contagiarse del ambiente. Un momento de inmersión local por excelencia, para vivir al menos una vez.

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Con Evaneos, te pones en contacto directo con un agente local que habla español y vive en Australia. Apasionado, experto en el terreno y curioso con cada rincón de su país, diseñará contigo un itinerario 100% personalizado, según tus gustos, ritmo y sueños de aventura.

¿Quieres probar el mejor café de Melbourne, dormir bajo las estrellas en el outback u observar koalas en Kangaroo Island? Con su ayuda, tu viaje será único, auténtico y en sintonía con la realidad local.

Melbourne : información práctica

La mejor época para visitar Melbourne es de marzo a mayo, durante el otoño austral. Las temperaturas son suaves, los días soleados y el ambiente, mucho más relajado que en verano, cuando la ciudad atrae a multitudes con sus festivales y sus playas urbanas.

Esta temporada ofrece un paisaje espectacular: las hojas se tiñen de rojo en los parques, la luz dorada de las tardes realza los callejones con arte urbano y los viñedos del valle de Yarra. También es el momento del Melbourne Food and Wine Festival, perfecto para descubrir la gastronomía local sin las aglomeraciones veraniegas.

Para hospedarte en Melbourne, elige los barrios de Fitzroy, Carlton o South Melbourne. Fitzroy destaca por su espíritu bohemio, sus cafés artísticos y sus tiendas vintage. Carlton, más tranquilo, es un refugio ideal para los amantes de la cultura y la gastronomía italiana. South Melbourne combina el encanto residencial con la cercanía al famoso mercado del mismo nombre.

Nuestros agentes locales de Evaneos conocen las mejores direcciones, algunas bien escondidas tras una fachada de ladrillo o sobre un café local. Pueden ofrecer alojamientos sostenibles, casas rurales familiares o pequeños hoteles con encanto alejados de las grandes cadenas. La garantía de dormir como un auténtico melburniano.

Melbourne, la capital gastronómica de Australia, ofrece platos que cuentan la historia de un fascinante mestizaje cultural. Aquí tienes algunas especialidades locales e internacionales que debes probar:

  • El chicken parmigiana: una escalopa rebozada cubierta con salsa de tomate y queso fundido, cuyo aroma invade los pubs al caer la tarde.
  • El meat pie: una pequeña tarta caliente rellena de carne de res guisada y con especias, perfecta para comer en un parque.
  • Los dim sums: pequeñas empanadas al vapor de la comunidad cantonesa, tiernas y llenas de sabor. Encuéntralas en los clásicos locales.
  • El avocado toast, elevado aquí a arte, con lima, feta, granada o huevo pochado.
  • El barramundi: pez local de carne fina, a menudo a la parrilla con un toque de limón o asado sobre un lecho de verduras crujientes.

Melbourne es una ciudad con una oferta culinaria tan diversa como su población. Para descubrir sus sabores más auténticos, aquí tienes algunas direcciones locales imprescindibles:

  • Tipo 00: en una callejuela discreta del CBD, este pequeño bistró italoaustraliano hace vibrar el paladar con sus pastas frescas hechas a mano y sus toques mediterráneos. Su tagliolini con cangrejo es una auténtica joya.
  • Cumulus Inc.: un clásico del centro que celebra los productos locales de temporada en un ambiente elegante pero informal. El desayuno australiano cobra aquí todo su sentido.
  • Nico's Sandwich Deli: ¿una pausa rápida pero deliciosa? Sus sándwiches son verdaderos homenajes a los ingredientes regionales, con alma 100% melbourniana.
  • Attica: en Ripponlea, este restaurante ofrece una interpretación moderna y respetuosa de las tradiciones aborígenes, con plantas autóctonas y saberes ancestrales en el menú.
  • Hector’s Deli: un refugio para foodies en el barrio de Richmond, conocido por sus generosos toasties y sus productos locales, normalmente ecológicos.

El tranvía es la forma más sencilla y agradable de desplazarte por Melbourne. Su red es una de las más extensas del mundo, con acceso totalmente gratuito en el centro, llamado "Free Tram Zone". Es la forma ideal para visitar museos, galerías o pasear por las tiendas desde Federation Square hasta el Queen Victoria Market, sin tener que preocuparte por el billete.

Para explorar más allá, la tarjeta Myki es imprescindible: permite usar tranvías, autobuses y trenes con un solo soporte. Cuesta unos diez dólares comprarla y recargarla. Aplicaciones locales como PTV (Public Transport Victoria) facilitan la planificación. Para mayor libertad, el alquiler de bicicletas o caminar también son opciones muy agradables, especialmente en barrios como Fitzroy, Carlton o Southbank.

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