1. Descubre el One Mile Jetty Precinct
Fue uno de los muelles largos y emblemáticos de Australia Occidental, y un lugar clave en Carnarvon. El One Mile Jetty se adentraba más de 1,5 kilómetros en el océano Índico, ofreciendo vistas espectaculares de aguas turquesas y atardeceres intensos. Lamentablemente, el muelle está cerrado al público de forma permanente desde los daños irreparables causados por el ciclón Seroja en 2021. Actualmente se están haciendo trabajos de restauración para darle una nueva vida. Ya solo puede contemplarse desde fuera, pero en el museo con el mismo nombre puedes descubrir su historia.
2. Pedalea por el Railway Tramway Trail
Súbete a una bicicleta y sigue las vías. Esta antigua línea de tren convertida en senda peatonal y para ciclistas es hoy un refugio de tranquilidad. El Railway Tramway Trail serpentea desde el centro de la ciudad hasta el antiguo emplazamiento del One Mile Jetty, bordeando la bahía Mangrove y sus frágiles ecosistemas. Frecuentemente verás pelícanos, algunas garzas o un lagarto que se pasea sobre las piedras calentadas por el sol. Haz esta actividad temprano por la mañana, cuando Carnarvon despierta poco a poco bajo una luz cálida y dorada.
3. Prueba la fruta del Gascoyne en su lugar de origen
Carnarvon es conocida como la “huerta de frutas y verduras de Australia Occidental”. Aquí, las plantaciones de plátanos, mangos y papayas se extienden hasta donde alcanza la vista a lo largo del río Gascoyne. En temporada alta, detente en algún puesto agrícola, busca la sombra de una palmera y prueba un plátano local, con un sabor mucho más intenso que el de cualquier supermercado. Las explotaciones familiares como Morel’s Orchard o Bumbak’s también ofrecen helados caseros y productos artesanales para llevar.
4. Explora el Carnarvon Space and Technology Museum
¿Imposible imaginar que esta zona remota del bush australiano tuvo un papel crucial en la aventura espacial? Pues el Carnarvon Space and Technology Museum cuenta cómo esta pequeña estación de retransmisión fue clave en las misiones Apolo, enviando las primeras imágenes del paso de Neil Armstrong en la Luna. Allí hay modelos a tamaño real, cápsulas, paneles explicativos interactivos. Es un verdadero viaje por las estrellas en pleno corazón del desierto rojo. Imprescindible, sobre todo con niños.
5. Contempla los Blowholes de Carnarvon
A 50 kilómetros al norte de la ciudad, el espectáculo es tan salvaje como impresionante. Los Blowholes de Carnarvon son respiraderos marinos naturales, donde el mar se introduce en cavidades rocosas para salir disparado en forma de géiseres que alcanzan varios metros de altura. Cuando el oleaje es fuerte, el estruendo del agua explotando contra la roca es casi primitivo y resuena en todo tu cuerpo. Siéntate en las rocas y recibe el agua salada en la cara. Una experiencia inolvidable.
6. Date un chapuzón en la playa de Quobba
No hace falta llegar hasta Exmouth para disfrutar de playas de ensueño. En Quobba Station, a media hora al norte, unas pocas calas aparecen entre pistas de tierra color ocre. El agua es cristalina y a veces se ven tortugas. Esta zona costera es conocida como “el cementerio de barcos” por lo traicioneros que son sus arrecifes, pero para viajeros y viajeras en busca de aventura y soledad es un pequeño paraíso. Lleva máscara y tubo: el snorkel cerca de las rocas es mágico.
7. Pasea por el mercado campesino de Carnarvon
Todos los sábados por la mañana, de mayo a octubre, la ciudad vibra al ritmo del mercado. El Carnarvon Growers’ Market despliega bajo sus toldos coloridos las cosechas de la semana: tomates jugosos, sandías refrescantes, hierbas frescas, mermeladas, aceitunas y pasteles caseros. Aquí se conversa tranquilamente con los agricultores y agricultoras, que llevan generaciones trabajando la tierra. Una buena parada para llenar tu cesta de pícnic antes de salir a explorar los alrededores o para probar el auténtico sabor del Gascoyne.
8. Admira el atardecer en Pelican Point
Pelican Point es uno de esos lugares a los que vas para no hacer nada. O más bien, para contemplarlo todo. Al final del día, cuando el sol baja despacio hasta rozar el agua, los bancos de arena y los manglares se tiñen de rosa, cobre y oro. Los pelícanos se deslizan silenciosos mientras los cangrejos zigzaguean por el barro denso. Lleva una silla plegable y una bebida fresca, y simplemente deja que Carnarvon te cuente su historia a todo color.
9. Aventúrate hacia Red Bluff
Red Bluff es donde el desierto se encuentra con el océano. Desde lo alto de un acantilado ocre, alejado de la carretera principal, este campamento rústico (al que solo se puede acceder en vehículo 4x4) ofrece vistas impresionantes de las olas del océano Índico. Spot famoso para surfistas, también enamorará a quienes buscan silencio y noches estrelladas. La energía del lugar es única: aquí manda la naturaleza. Ven a acampar, a respirar el aire salado o simplemente a admirar la fuerza de la costa oeste salvaje.
Carnarvon no está en los circuitos habituales, pero aquí es donde Australia se muestra diferente, en toda su diversidad. Con nuestros expertos locales de Evaneos, ven a conocerla de la mejor manera. Más despacio, más en profundidad.
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