¿Qué ver y qué hacer en Margaret River, Australia?
Situada entre eucaliptos milenarios y el océano Índico, Margaret River es uno de los tesoros escondidos de la costa oeste australiana. Menos conocida que las grandes ciudades del país, esta región salvaje, a menos de tres horas en coche de Perth, alberga una riqueza natural única: viñedos, playas para surfear, misteriosas cuevas y bosques ancestrales. Así que, ya seas viajero curioso o amante de la naturaleza y los sabores locales, aquí tienes diez experiencias imprescindibles que vivir en Margaret River.
1. Probar los vinos de las bodegas locales
Margaret River es la región vitivinícola más destacada de Australia occidental. Su clima mediterráneo, los suelos calcáreos y la cercanía al océano crean un territorio excepcional. El cabernet sauvignon y el chardonnay son los protagonistas. Para vivir la experiencia como un local, visita Vasse Felix o Leeuwin Estate, dos bodegas emblemáticas que combinan arte contemporáneo, cocina refinada y degustaciones. Allí llenarás tu copa y tu cesta con vistas a viñedos ondulantes bajo la brisa marina.
2. Explorar las cuevas subterráneas
Bajo la tranquila superficie de la región se esconde otro mundo: más de 150 cuevas calizas esculpidas durante millones de años. Entre ellas, Lake Cave hipnotiza con su lago subterráneo en completo silencio. Descender hacia el interior de la tierra produce una mezcla de emoción y fascinación. Más al norte, Jewel Cave sorprende con sus enormes estalactitas y sus columnas de cristal. Los juegos de luz revelan formas que parecen sacadas de una película de ciencia ficción.
3. Hacer senderismo en el bosque Boranup
Imagina el suave susurro del viento entre las hojas, el aroma del eucalipto, el suelo blando bajo tus zapatillas. Bienvenido a Boranup Forest, una catedral verde formada por karri, gigantescos eucaliptos que pueden alcanzar hasta los 60 metros de altura. Cada paso en este bosque luminoso aporta una sensación de calma profunda. Los senderos, como el Boranup Lookout Trail, ofrecen vistas espectaculares del dosel y, a lo lejos, el océano.
4. Surfear en Surfers Point
No se puede hablar de Margaret River sin mencionar su legado surfero. Surfers Point, en Prevelly, es toda una institución. Aunque no te subas a una tabla, el lugar merece la pena para ver a los surfistas domar potentes olas bajo la luz dorada del atardecer. Cada año, alberga una etapa del World Surf League, donde los mejores surfistas del mundo desafían el viento. Ambiente relajado, food trucks y un atardecer que nunca falla.
5. Probar productos artesanales
Más allá del vino, Margaret River es un paraíso para el paladar. Trufas, quesos curados, mermeladas caseras, crackers de romero: el Margaret River Farmers Market, los sábados por la mañana, es el sitio ideal para descubrir la riqueza gastronómica local. Allí probarás miel de los bosques cercanos, charlarás con productores apasionados y te llevarás productos directamente del productor, sin intermediarios. Un auténtico placer para gourmets y golosos.
6. Relajarse en Hamelin Bay
A 35 kilómetros al sur de Margaret River, Hamelin Bay es una cala tranquila con aguas turquesas y arena blanca. Pero su mayor atractivo son las mantarrayas que nadan cerca de la orilla. Con la marea baja, se deslizan suavemente, acostumbradas a la presencia humana. Un momento mágico en plena naturaleza que hay que vivir con respeto hacia los animales. Eso sí, recuerda ir temprano por la mañana, cuando la playa está en silencio y bañada por la luz suave.
7. Aventurarse por el Cape to Cape Track
123 kilómetros de sendero entre acantilados escarpados, playas desiertas y bosques densos: ese es el emblemático Cape to Cape Track, que une Cape Naturaliste con Cape Leeuwin. No hace falta hacerlo entero para disfrutarlo. Elige un tramo, como el que va de Redgate Beach a Contos, donde el océano golpea las rocas en un rugido constante. Camina al ritmo de las olas, con el cabello salpicado de sal y la mirada puesta en el horizonte.
8. Admirar las vistas del cabo Leeuwin
Al sur, donde el océano Índico se encuentra con el océano Austral, el cabo Leeuwin marca una frontera simbólica entre dos mundos. El faro, construido en 1895, se erige firme frente a los vientos. Sube hasta su linterna para contemplar el interminable baile de las olas o avista ballenas durante su paso entre junio y noviembre. Un lugar aislado, poderoso y casi místico donde sientes la inmensa fuerza de los elementos.
9. Descubrir la artesanía local en galerías
El viento del mar inspira. La región y los alrededores de Margaret River cuentan con una escena artística viva, alimentada por la naturaleza. En JahRoc Galleries o Studio Gallery descubrirás esculturas en madera local, acuarelas marinas o joyas inspiradas en los bosques. Aquí el arte no es conceptual, sino que está arraigado. Tómate tu tiempo para charlar con los artistas, que suelen estar presentes, y llévate una obra única impregnada del alma de la región.
10. Observar las estrellas bajo la luna
La noche cae, los últimos rayos acarician los viñedos y el silencio se impone. En esta zona poco urbanizada, el cielo se convierte en un planetario natural. Lejos de la contaminación lumínica, es el lugar perfecto para admirar la Vía Láctea. Instálate en la playa de Gnarabup con una manta o reserva una salida astronómica con un guía local para aprender las constelaciones del cielo austral. Un momento mágico para niños y soñadores.
En Margaret River, cada rincón te conecta de nuevo con la naturaleza, con los sabores auténticos y con la gente que vive en armonía con su tierra. Gracias a nuestros expertos locales, vivirás Australia de otra manera, inmerso en el ritmo de quienes llaman a este lugar su hogar.
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