Sitios imprescindibles y rincones secretos: ¿qué ver y qué hacer en Arequipa?
¿Qué ver y hacer en Arequipa, Perú?
A los pies de un volcán majestuoso, entre tonos ocres y blancos, Arequipa revela un rostro luminoso y profundamente andino. Esta ciudad colonial, conocida como la ciudad blanca gracias a la piedra de sillar que recubre sus fachadas, conquista a quienes disfrutan de tomárselo con calma: pasear entre conventos ocultos y callejones con balcones, probar una de las cocinas más sabrosas de Perú o escapar hacia los cañones y volcanes que la rodean. Aquí tienes diez ideas para descubrir Arequipa en todo su esplendor.
1. Pasear por la Plaza de Armas y subir al campanario de la catedral
El corazón de Arequipa, la Plaza de Armas, es una de las más bonitas del país. Sus elegantes arcadas, las palmeras que se mecen en el aire seco de los Andes y el blanco de su catedral crean un escenario casi irreal, especialmente al atardecer. Tómate un momento para sentarte en una terraza y observar la vida local, entre paseos tranquilos y desfiles improvisados.
No te pierdas subir al campanario de la catedral para contemplar desde arriba el centro colonial y los volcanes Misti, Chachani y Pichu Pichu. El espectáculo es impresionante.
2. Explorar el monasterio de Santa Catalina: una ciudad dentro de la ciudad
Con muros en azul índigo y ocre rojo, el monasterio de Santa Catalina es un viaje en el tiempo. Detrás de sus gruesas murallas se esconde un laberinto de callejuelas, patios con flores y celdas monacales que conservan un silencio profundo. Es fácil pasar horas soñando con la vida de las mujeres que hicieron aquí voto de silencio.
Visitar este lugar es también sumergirse en la historia colonial de Perú, entre el esplendor español y la estricta vida religiosa. Opta por las visitas al final del día, cuando la luz rasante acaricia las piedras.
3. Probar la cocina arequipeña en una picantería tradicional
En Arequipa, la cocina es un arte sagrado. Haz una parada en una picantería, esas tabernas auténticas donde se cocinan platos ricos y potentes como el rocoto relleno (pimiento relleno), el chupe de camarones (sopa de gambas) o el solterito, una ensalada de verduras y queso fresco.
Las picanterías La Nueva Palomino o La Benita son paradas imprescindibles, donde las recetas se transmiten de padres a hijos. Prepárate para platos generosos acompañados de un buen chicha de jora fermentado.
4. Perderse en el barrio de Yanahuara y admirar el volcán Misti
Al otro lado del río Chili, el barrio de Yanahuara ofrece un momento tranquilo y pintoresco, lejos del bullicio del centro. Sus calles empedradas rodeadas de casas de sillar, su iglesia barroca y sus miradores regalan una de las mejores vistas al volcán Misti.
Desde las arcadas del mirador, grabadas con poemas en quechua y español, contempla la ciudad brillante bajo el sol de la mañana. Un lugar inspirador para los amantes de la fotografía o la calma.
5. Visitar el museo Santuarios Andinos para conocer a Juanita, la “princesa de los glaciares”
En una sala oscura y climatizada, la delicada figura de Juanita reposa dentro de una vitrina de cristal. Esta momia inca, encontrada en la cima del volcán Ampato, es uno de los testimonios arqueológicos más emotivos del Perú precolombino.
El museo Santuarios Andinos narra la historia de esta joven sacrificada hace más de quinientos años en un ritual inca. Los objetos funerarios expuestos y las apasionantes explicaciones del guía revelan las tradiciones espirituales de los Andes antiguos. Ten en cuenta que Juanita solo se muestra de mayo a diciembre. El resto del año está en conservación y es Sarita, otra momia inca muy bien conservada, la que la reemplaza en la vitrina.
6. Salir a la ruta del Sillar, el origen de la ciudad blanca
Para entender de verdad por qué Arequipa se llama la “ciudad blanca”, hay que salir de la ciudad y visitar de dónde proviene la piedra con la que se construye casi todo. Unos veinte minutos en coche llevan a las canteras de Añashuayco. Allí, paredes de sillar de más de 30 metros de altura, moldeadas por las erupciones del volcán Chachani, donde artesanos llamados canteros todavía tallan la roca a mano siguiendo técnicas transmitidas de generación en generación.
Luego se continúa por la quebrada de Culebrillas, un cañón natural con formas esculpidas por el agua, cuyas paredes exhiben petroglifos atribuidos a la cultura Wari, con más de mil años de antigüedad.
7. Senderismo hasta el mirador de Sachaca para un atardecer inolvidable
A solo unos kilómetros del centro, el mirador natural de Sachaca ofrece un panorama impresionante de todo el valle de Arequipa y sus volcanes. Los matices de la ciudad cambian del ocre al dorado mientras las sombras se alargan sobre los tejados rojos.
La subida se puede hacer a pie o en taxi. Una vez allí, sube por las escaleras de la torre para obtener una vista panorámica. Es ideal hacerlo al final de la tarde, con cámara en mano y ganas de contemplar.
8. Pasear por el mercado de San Camilo, templo de la gastronomía arequipeña
El mercado de San Camilo es un mercado de barrio frecuentado por los habitantes. Puestos de verduras, quesos locales, carnes, artesanía y, al fondo, mostradores donde se come de pie por unos soles. Allí se prueba el chicha de güiñapo, una bebida fermentada hecha a base de maíz morado que no se encuentra en otro lugar. Ve a media mañana, cuando el mercado está en pleno movimiento. Lleva monedas pequeñas y disfruta del ambiente.
9. Participar en una clase de cocina arequipeña con un chef local
Para prolongar la experiencia culinaria, no hay nada mejor que un taller de cocina en casa de un habitante o en una escuela local. Guiado por un chef apasionado, aprendes a preparar las especialidades de la región, desde el mercado hasta el emplatado.
Entre anécdotas sobre ingredientes, la historia de las especias y técnicas transmitidas con buen humor, crearás un vínculo fuerte con esta cultura gastronómica. Y ya nunca mirarás un pimiento relleno igual que antes.
10. Excursión al cañón del Colca
Por último, aprovecha tu estancia en Arequipa para explorar uno de los cañones más espectaculares de Perú. El cañón del Colca, famoso por sus cóndores que planean sobre acantilados escarpados, está a unas cuatro horas en coche. Para una experiencia fuera de lo común, el cañón de Cotahuasi te espera, aunque tendrás que prever entre nueve y diez horas de viaje.
Paisajes grandiosos que se descubren a pie, en bicicleta o en recorrido panorámico con pernocta en alojamientos rurales. El encuentro con comunidades quechuas, el paso por pueblos termales y los baños en aguas calientes son regalos inolvidables.
Haz una parada en Arequipa durante un circuito a medida por Perú
Con Evaneos, tu viaje por Perú adquiere una dimensión diferente. Contactas directamente con un agente local hispanohablante, residente en la zona, que conoce cada calle colorida de Arequipa, así como los secretos bien guardados del cañón del Colca o de los pueblos andinos menos conocidos.
Atento a tus deseos, este experto diseña contigo un itinerario 100% personalizado, según tus gustos, tu ritmo y tu presupuesto. Desde el altiplano hasta las orillas del lago Titicaca, pasando por los mercados de Cuzco, vivirás Perú de otra manera, muy cerca de sus habitantes.






























































