¡Israel es un destino de contrastes y extremos! Son pocos los visitantes a los que este país deja indiferentes. Tierra de civilizaciones desde la Edad Antigua, patria del judaísmo, Tierra Santa para el cristianismo y el islam, Israel te da la oportunidad de visitar innumerables lugares míticos.
Jerusalén, ciudad santa por partida triple, el monte de los Olivos, el Santo Sepulcro, el Muro de las Lamentaciones, el lago de Tiberíades, Nazaret, Belén, Jericó, Masada, el mar Muerto, el río Jordán... ¡La lista es impresionante! Estos lugares han sabido conservar su fuerza espiritual, que se puede respirar en el ambiente. En esta tierra sagrada para las tres grandes religiones monoteístas podrás ver el Santo Sepulcro, la tumba del rey David, la Gruta de la Natividad, la Cúpula de la Roca, donde Mahoma comenzó su viaje nocturno...
Israel, paradójicamente, es también un estado increíblemente moderno, en él vivirás la singular experiencia de un país nuevo en el que aún queda mucho por construir. Tel Aviv, la "ciudad que nunca duerme", es tan liberal como Jerusalén es religiosa. Ciudad de arte contemporáneo, de diseño y hedonismo, que seduce por su calidad de vida, su efervescencia y sus kilómetros de playas, que la convierten en un paraíso mediterráneo. Al norte de Netanya, en Haifa, se extienden playas de ensueño para nadadores y surfistas...
Lo más fascinante del estado hebreo es la variedad de lugares, paisajes y realidades humanas que se pueden encontrar en un territorio tan pequeño. De los barrios ultraortodoxos como Mea Shearim en Jerusalén, a los barrios más modernos de Tel Aviv, pasando por barrios históricos en pleno proceso de gentrificación, como Jaffa, y por la ciudad vieja árabe de Nazaret o la de Acre, las diferencias son enormes. En cuanto al paisaje, los contrastes son también muy marcados: desde la aridez del mar Muerto y el desierto de Judea, a las verdes colinas de Galilea, pasando por la costa tropical de Eilat. En ocasiones pasarás de un paisaje a otro... ¡en apenas media hora!
Jerusalén, cuna de las tres grandes religiones monoteístas, es una etapa imprescindible en cualquier viaje a Israel. El pasado y el presente convergen en todos los puntos de la ciudad, lo cual le otorga un especial encanto.
Mitzpe Ramon está situada al borde del increíble cráter de Makhtesh Ramon. Desde hace algunos años han ido abriendo algunos hoteles insólitos en esta pequeña ciudad. La visita supone una buena oportunidad para descubrir el cráter.
El Néguev es un desierto pedregoso que seduce por su inmensidad y su horizonte infinito. Gustará a los amantes de las caminatas, de los sitios arqueológicos y de las experiencias auténticas.
El Nahal David es la garganta más frecuentada y más accesible del oasis de Ein Guedi. Puede ser visitado tanto por las familias como por los excursionistas más avezados.
Masada son los restos de la última plaza fuerte del reino de Israel antes de su destrucción total a manos de los romanos. Se trata de un sitio arqueológico de primer orden, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad.
El Monte Carmelo domina la ciudad de Haifa, extendiéndose hasta Galilea. Se trata sobre todo de un lugar de paseo y picnic. Es también la puerta de entrada a los pueblos drusos.
El Makhtesh Ramon es el cráter erosivo más grande del mundo. Este hará las delicias de los amantes de los panoramas espectaculares y de los senderos que se encuentran en medio del desierto.
Con 150 km de costa mediterránea, Israel ofrece un paisaje muy variado, entre cuevas costeras, llanuras y paseos urbanos, así como muchos lugares para practicar deportes acuáticos.