1. Explora las playas de ensueño de Railay
Un lugar espectacular y emblemático, situado entre acantilados de piedra caliza y selva tropical. Railay no es una isla, pero lo parece: no se puede acceder a ella en coche, solo se llega en barco desde Ao Nang o la ciudad de Krabi, en un entorno casi sobrenatural. Aquí, la arena dorada se desliza suavemente bajo tus pies descalzos, y los barcos tradicionales flotan al compás de las olas. Al este, la playa Railay este recibe a los escaladores expertos, mientras que la playa Railay oeste ofrece atardeceres hipnotizantes.
2. Déjate maravillar por las aguas turquesas de las islas Phi Phi
A menos de dos horas en ferry desde Krabi, las islas Phi Phi son la postal de tus sueños. Maya Bay, su lago oculto y aislado, famoso por la película La playa, se está recuperando lentamente tras haber estado unos años cerrada. Pero no te quedes solo ahí: pon rumbo a Koh Phi Phi Leh para nadar en las aguas cristalinas del lago Pileh, o al punto de buceo Shark Point para observar tiburones leopardo en aguas tan claras que te dejarán atónito. Cruza temprano por la mañana o pasa la noche en la isla para disfrutar de la magia sin multitudes.
3. Aventúrate por la jungla del parque nacional de Khao Phanom Bencha
A pocos kilómetros al norte de Krabi, el parque nacional Khao Phanom Bencha despliega senderos sombreados, cantos de gibones y cascadas refrescantes. Alejado de los circuitos turísticos habituales, es el lugar ideal para amantes del trekking y la biodiversidad. Los caminos que llevan a las cinco cascadas atraviesan una jungla densa que alberga fauna discreta pero presente: macacos, gibones e incluso leopardos. Tu guía local te revelará rincones secretos.
4. Haz kayak por el manglar de Ao Thalane
Silencio absoluto. Solo el suave chapoteo de tu remo cortando el agua. Ao Thalane es uno de los mejores lugares para hacer kayak en Tailandia. Rema entre cañones de piedra caliza, roza las ramas entrelazadas del manglar, y cruza con cangrejos violinistas o martines pescadores esmeralda. La excursión se hace con marea alta para acceder a cuevas escondidas y lagunas interiores. Para vivir una experiencia aún más mágica, sal al atardecer con un guía local experto en estos laberintos acuáticos.
5. Sube los 1237 escalones del templo Wat Tham Sua
Un reto físico, pero un momento espiritual inolvidable. Aférrate a los pasamanos (y a tu respiración), porque en la cima del Wat Tham Sua, conocido como “Cueva del Tigre”, te recibe una estatua dorada de Buda con un panorama de 360 grados sobre los arrozales, las montañas kársticas y el mar de Andamán. Durante el camino, unos monos traviesos vigilan a los visitantes. Es mejor subir temprano por la mañana o al final de la tarde para evitar el calor y contemplar la luz rasante sobre las llanuras de Krabi.
6. Prueba la cocina local en el mercado nocturno de la ciudad de Krabi
Cuando el sol se pone, la ciudad de Krabi cobra vida. Calle peatonal, farolillos de colores, aromas de curry, parrillas y frutas tropicales: bienvenido al mercado nocturno de Krabi. En los puestos, encontrarás de todo: brochetas satay, pad thai recién hecho, gambas gigantes, postres con leche de coco y, por supuesto, el famoso mango sticky rice. Es un paraíso para los paladares curiosos. A veces, un grupo de jóvenes músicos anima la plaza central, creando un ambiente agradable, animado y acogedor.
7. Relájate en las aguas termales de Klong Thom
En medio del bosque, el agua brota naturalmente a casi 40 grados. Acunadas en la roca volcánica, las aguas termales de Klong Thom forman pequeñas piscinas naturales donde te sumerges como en un baño japonés. Estos pozos de formas orgánicas ofrecen un relax total, especialmente después de una caminata o una excursión. Para prolongar el placer, combina la visita con un baño en la fotogénica Emerald Pool (“piscina de esmeralda”), un verdadero lago con agua de color menta.
8. Contempla la puesta de sol en la playa Ao Nang
A menudo vista solo como punto de partida para excursiones, Ao Nang esconde pequeños placeres sencillos. Por la noche, la playa se convierte en un escenario natural donde el sol se hunde lentamente en el mar, tiñendo los acantilados kársticos de tonos ocres y violetas. Los restaurantes junto a la playa colocan cojines en el suelo, faroles y pequeñas velas. Aquí puedes beber zumo de tamarindo o un coco recién abierto. El tiempo se desacelera, y tú con él.
9. Descubre la vida local en la isla de Koh Klang
Frente a la ciudad de Krabi, al otro lado del río, se esconde una Tailandia rural y auténtica. Koh Klang vive al ritmo del cultivo del arroz, los pescadores y los batiks (talleres donde se tiñe la tela con técnicas tradicionales). Pocos viajeros se aventuran aquí, y quienes lo hacen descubren un día a día anclado en la naturaleza y en las tradiciones musulmanas locales. En bicicleta, recorre caminos sombreados, visita un taller de construcción de barcos tradicionales longtail o comparte una comida con una familia de pescadores que vive en la isla.
10. Iníciate en la escalada en los acantilados de piedra caliza
Krabi es el paraíso de la escalada en Asia. Con sus paredes vertiginosas que se meten en el mar, especialmente en Tonsai y Railay, las condiciones son ideales tanto para principiantes como para escaladores experimentados. Las escuelas locales te guían, con arneses y mosquetones incluidos, para una iniciación suave. La adrenalina sube, las manos buscan agarres, la mirada se pierde en el agua turquesa. En la cima, el esfuerzo da paso al asombro.
Haz una parada en Krabi durante un viaje a medida por Tailandia
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¿Quieres explorar los acantilados de piedra caliza en kayak, pasear por mercados flotantes o vivir el día a día con una familia tailandesa? Todo es posible. Así es viajar con quienes viven aquí.