El Etna, el volcán activo más alto de Europa (3.350 m), declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una fuente de vida que desata el poder de la naturaleza y otorga paisajes de una belleza inconmensurable. El Etna Park, con sus 59.000 hectáreas, es único por su flora extremadamente variada y rica. Viñedos, olivares, pistachos, avellanos y huertas rodean el volcán ofreciendo como regalo sus frutos, los "tesoros del Etna". La exuberante naturaleza de los bosques y pinares da paso a evocadores paisajes "lunares". Caminarás sobre largas extensiones de suelo volcánico rojizo alternando con los cráteres Silvestri, conos volcánicos desde 1888, ahora inactivos. Una vez que llegues a la cima del cráter superior, podrás admirar una vista impresionante: mirando hacia el sur, en la distancia, admirarás el panorama del Golfo de Catania. A continuación, visita, degustación y almuerzo en una bodega de vino.
Tarde en Tauros, una espléndida terraza natural. Taormina, la antigua colonia Tauromerion, fundada por colonos huidos de la saqueada Naxos en el 403 a. C., fue arrasada por Siracusa, enaltecida por los romanos, y capital de la isla por un periodo breve de la Sicilia bizantina. Sin embargo, tales son los placeres visuales que nos puede ofrecer la ciudad que es imprescindible visitarla. Cabe destacar sobremanera el Teatro Griego, cuya importancia se evidencia en el posterior uso que continuaron los romanos. Pero no es la única joya; Taormina no sería nada sin los adornos naturales que engrandecen el teatro. La panorámica de la bahía de Naxos y el Etna al fondo hacen del Teatro de Taormina una de las postales más recurrentes de nuestra visita a Sicilia. Paseando por las calles de Taormina, repletas de recuerdos típicos sicilianos, encontraremos reminiscencias de la ocupación de la corona de Aragón, como los detalles del Palacio Corvaja o el Ciampoli de estilo gótico catalán, o calles floridas de corte medieval, sin obviar la catedral de Taormina, Il Duomo de San Nicolo, la villa comunale con sus jardines, o el Palacio de los Duques de San Stefano, uno de los mejores ejemplos de arquitectura normanda de la isla.