Hacer un viaje a Japón en verano es una gran oportunidad para conocer su enorme patrimonio a través de sus principales ciudades, como los rascacielos de Tokio, los bosques de bambú en Kamakura, la gastronomía de Osaka y el enorme santuario en Kioto. Aprovecha y organiza tu itinerario con la ayuda de las agencias hispanohablantes de Evaneos, que te ofrecerán una gran cantidad de actividades para aprovechar al máximo tu estancia en esta época del año.
Tokio
Recorre la gran ciudad conociendo sus principales barrios, entre ellos Asakusa con su templo Senso-ji y el barrio de Shibuya, donde podrás ver el monumento del perro fiel, Hachiko. Visita el santuario Meiji, uno de los más atractivos de la capital, dentro del parque Yoyogi. Observa el Rainbow Bridge y la bahía de Tokio desde la isla artificial de Odaiba y sube al rascacielos del gobierno metropolitano, que impresiona con su panorámica.
Kamakura
Visita el templo Kotokuin y su imponente Buda, pasea por su bosque de bambú, donde encontrarás el templo Hokoku-ji, y continúa hasta llegar al santuario más importante de la ciudad, con unas vistas preciosas de Kamakura. Aprovecha para hacer una excursión a Nikko, con sus templos anclados entre las montañas, busca los tres monos sabios en el templo Toshogu y atraviesa el sagrado puente rojo Shinkyo.
Osaka
Recorre los jardines con la floración de los cerezos en el castillo de Osaka y descubre el barrio de Shinsekai y la torre Tsutenkaku. Aprovecha esta zona para degustar su variada gastronomía. Visita el templo budista Isshin-ji, uno de los más representativos del país. Haz una excursión al monte sagrado Koyasan, patrimonio de la humanidad, donde encontrarás sus diferentes templos budistas.
Kioto
Recuerda la película "Memorias de una Geisha" haciendo el sendero de 4 kilómetros entre los miles de toris rojos hasta llegar al santuario sintoísta Fushimi Inari. Haz una excursión por los templos budistas por las colinas del este, donde te sorprenderá Kiyomizu-dera y sus preciosos jardines. Pasea por los jardines del palacio imperial de Kioto y siente cómo cruje la madera en tu visita al castillo Nijo.