Islandia, el país de los fenómenos imposibles
El sol de medianoche en verano
De finales de mayo a mediados de julio, Islandia vive al ritmo de un día que nunca termina. El sol, rozando el horizonte antes de continuar su recorrido, baña el país con una luz dorada continua. Este fenómeno natural transforma los paisajes volcánicos y las cascadas en cuadros surrealistas, donde los contrastes se suavizan bajo un cielo de color pastel. Una experiencia mística que cambia tu percepción del tiempo e invita a la aventura a cualquier hora.
Las auroras boreales en invierno
De septiembre a marzo, el cielo islandés se ilumina con danzas de luces verde esmeralda, púrpura o azul eléctrico después de la caída de la noche. Estas auroras boreales, creadas por el encuentro entre partículas solares y el campo magnético terrestre, parecen tener vida propia al ondular sobre los glaciares y los campos de lava. Un fenómeno tan imprevisible como mágico que convierte las noches en un espectáculo cósmico inolvidable.
El encuentro del fuego y el hielo
Esta descripción, muy utilizada para definir Islandia, cobra todo su sentido solo cuando estás allí. En ningún otro lugar las fuerzas opuestas de la naturaleza conviven con tanta intensidad. Aquí, volcanes activos resuenan bajo enormes glaciares milenarios. Ríos de agua glacial serpentean entre coladas de lava aún humeantes, y playas de arena negra contrastan con icebergs brillantes. Una tierra en perpetua creación que ocurre ante tus propios ojos.
Nuestros consejos para un viaje más responsable a Islandia
Islandia enfrenta retos medioambientales relacionados con el turismo masivo, especialmente en la alta temporada de verano. Para un viaje más respetuoso con esta tierra frágil, opta por viajar en abril o mayo, o en septiembre y octubre, cuando los lugares más emblemáticos tienen menos visitantes y la naturaleza sigue siendo igual de espectacular.
Explora regiones menos conocidas acompañado de un guía local en lugar de enfocarte solo en el Círculo Dorado. Nuestras agencias locales pueden guiarte hacia fuentes termales naturales menos concurridas, como Reykjadalur, en lugar de la abarrotada Laguna Azul.
Ya sea que optes por un viaje en familia, en pareja o en grupos pequeños, siempre puedes alojarte en casas de familia para apoyar la economía local. Además, nuestras agencias te pueden recomendar hoteles comprometidos con reducir su huella ecológica.