Lugares para descubrir

Descubrir lugares interesantes a Portugal

Los lugares más interesantes que ver en Portugal quedarán al alcance de tu mano gracias a los circuitos personalizados diseñados por la red de agencias locales de Evaneos. Visita, por ejemplo, Lisboa y Oporto, las dos ciudades más importantes del país, pero también Lagos, Portimao o Faro, las más conocidas de la región de Algarve. Tres lugares con mucho encanto y que cuentan con algunas de las mejores playas de toda Europa.

Por otro lado, Viana do Castelo posee tantos tesoros arquitectónicos como Sintra pero no está, ni de lejos, tan saturada de turistas. Por su parte, puedes disfrutar de la tranquilidad de la isla de San Miguel, la más grande de las Azores, antes que sumergirte en el trajín característico de la zona sur y este del país. Coimbra, una ciudad completamente medieval, es otro destino poco concurrido pero igual de interesante. Un paseo por su centro histórico es un viaje en el tiempo.

Ciudad medieval perfectamente consevada, Óbido es una maravilla histórico muy cotizada por los turistas.
Uno de los ríos más grandes de Portugal, el Douro ofrece paisajes magníficos a lo largo de su curso.
Una de las ciudades más bellas de Portugal, Oporto está sorprendentamente abandonado por los turistas, quizas por su aspecto un poco decrépito que, sin embargo, refuerza su encanto.
Ciudad costera Nazaré desvela una magnífica playa de arena blanca contra la que se estrellan gigantescas olas para felicidad de los surfistas.
Capital de la isla portuguesa de Madeira, Funchal es una ciudad con un pasado colonial muy agradable de visitar.
Partiendo de la estación del Rossio, en pleno centro de Lisboa, el tren te lleva a Sintra en solo 40 minutos.
Ciudad histórica, cuna del primer rey del país, Guimaraes ha conservado un centro medieval magnífico sin convertirse en un destino de turismo de masas.
Cascais es una ciudad de la costa de Portugal situada al sur del país y no lejos de Lisboa.
Desde lo alto de su promontorio rocoso, la bonita aldea blanca de Monsaraz domina el embalse de Alqueva. Entre sus casas progresan las callejas adoquinadas que conducen al castillo fortificado, construido hacia 1310.
Gran puerto de la costa norte de Portugal, Aveiro también es conocida como la Venecia de Portugal por su red de canales.
El parque natural del Tejo está situado justo en la frontera española y portuguesa.
El encanto de Lagos, ciudad histórica costera, tiene sus inconvenientes: en verano la ciudad desborda, literalmente, de turistas.
Baixa o "Ciudad Baja" de Lisboa corresponde al centro administrativo y comercial de la ciudad de Lisboa, un barrio cuadriculado con bellas avenidas y ¡sorprendentemente llano!
Chaves debe su nombre ("las llaves") a su situación fronteriza con España. Pero esta pequeña ciudad no es solamente una plaza defensiva, desde la época romana: es también una estación termal apreciada.
Los edificios de mármol, las esculturas de mármol, las fuentes de mármol, las calles pavimentadas con mármol... Este material ha proporcionado riqueza aEstremoz, conocida como una de las "Ciudades de Mármol" del Alentejo.
Edificada sobre una y otra parte del río Tamega, en cuyas aguas se refleja el monasterio de Sao Gonçalo, Amarante es apreciada por los gastrónomos así como por las almas solitarias... ¡Las solteras amantes de la buena comida estarán encantadas!
Hoy modesta parroquia instalada en los contrafuertes rocosos de la Beira Alta, a 80 km al norte de Guarda, Marialva tiene tras ella una larga historia, de la cual es testimonio una soberbia fortaleza del siglo XII.
Pequeña villa blanca establecida en la cima de un promontorio rocoso, frente a la ciudad española de Valencia de Alcántara, Marvao es, ante todo, un sitio defensivo, protegido por un castillo del siglo XIII y del siglo XVII, y rodeado de murallas.
Como el nido del águila de Marvao, a 10 km al este, Castelo de Vide es un sitio defensivo medieval en las proximidades de España. Pero esta hermosa y pequeña ciudad guarda también restos romanos y un barrio judío bien conservado.
En la ruta de los monasterios de Portugal es un etapa imprescindible: el rey Alfonso I decidió, tras una victoria contra los moros en 1147, construir este monasterio cistercense, con un depurado estilo gótico.

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