Cuando viajes a Tailandia no olvides que es un país con múltiples facetas. Atrae tanto por su riqueza cultural como por los magníficos paisajes y sus playas de arena blanca.
En efecto, Tailandia tiene mucho que ofrecer a los viajeros inquietos. En especial su capital es un bonito muestrario de lo que te podrás encontrar en el país. Bangkok es una ciudad bulliciosa y vibrante. Puestos de comida callejeros, rincones para disfrutar de la fiesta o las compras, pasando por los templos y mercados que se extienden kilómetros y kilómetros, siempre hay algo para cada uno de los gustos.
Si continúas hacia el sur llegarás a la playa en 1h30. Los aficionados a la historia se decantarán por la ruta del norte hacia Ayutthaya y su templo con sus numerosos budas. Un poco más al norte, en especialChiang Mai, la densa selva y las tradiciones bien conservadas harán las delicias de los amantes de la tranquilidad, la gastronomía y las excursiones.
En el sudeste, los amantes de los espacios abiertos se sentirán abrumados en la bahía de Phang Nga y sus magníficos paisajes marinos. En los alrededores, Phuket y Krabi son una buena parada para los amantes de las playas y la fiesta. En el golfo de China, las islas de Ko Tao,Ko Pha Ngan y Ko Samui reciben tanto a principiantes como a apasionados del submarisnimo, así como a todos aquellos que deseen disfrutar de las playas más hermosas del país.
Durante mi estancia en Tailandia visité Mae Hong Son, un pueblecito de montaña encantador que hay al norte del país, habitado por tribus compuestas por minorías étnicas, entre las que destacan las famosas mujeres jirafa.
Esta ciudad, situada en el extremo norte de Tailandia, es el punto de partida para visitar el Triángulo de Oro, que marca la frontera entre Tailandia, Birmania y Laos.
Doi Mae Salong es una montaña situada en el extremo norte de Tailandia. Antiguo bastión del comercio del opio en el Triángulo de Oro, la zona posee ahora un gran atractivo turístico.