Regalarte viajes a Marruecos es siempre es una bonita sorpresa. Entre alcazabas, antiguas medinas, palmerales y desiertos, tendrás de todo para hacer disfrutar a la vista. Sin embargo, la mayoría de los turistas optan por quedarse en el complejo de un hotely dejan poco espacio para descubrir de verdad el país y sus habitantes.
La comunidad de grandes viajeros de Evaneos te ofrece su ayuda para planificar tu viaje y sumergirte en la cultura marroquí. En un clic, te encontrarás con cientos de opiniones que te serán muy útiles a la hora de diseñar tu itinerario.
Un viaje por Marruecos es por supuesto la oportunidad ideal de hacer un paseo en camello por el desierto, sobre las dunas rosadas de Erg Chebbi en Merzouga, o de ir hasta el final del valle de Drââ, en las llanuras ardientes del Erg Chegaga. El Atlas Medio es la región preferida para explorar paisajes surrealistas dignos de las mil y una noches, con castillos encaramados sobre las escarpadas y coloridas montañas en las Gargantas de Dades y las Gargantas de Toudra.
Para aquellos que deseen visitar las ciudades, también tendrán buenas opciones. Rabat, la capital, y Casablanca, están muy occidentalizadas. No obstante, perderse por las calejuelas de la medina de Fes o por los mercados de Marrakech resulta en una experiencia inolvidable y es todo un regalo para los sentidos.
Por último, bonitos destinos costeros como Essaouira recibirán a bajo precio, a los viajeros que deseen ir a nadar.
Marruecos es una auténtica joya para quien le dedique algo de tiempo e indague un poco. ¡Te toca moverte!
Esta famosa alcazaba está hecha de adobe y es una obra maestra arquitectónica, además de estar perfectamente conservada. No es de extrañar su candidatura a patrimonio de la humanidad.
Completamente aislada al sur, en el extremo del país, se halla la ciudad de Dakhla. Una ciudad del desierto del Sahara Occidental, donde los hombres visten turbantes y chilabas largas de color azul claro.
La enorme Casablanca es una mezcla de belleza y fealdad. La ciudad hace frente al Atlántico y las olas van a romper al pie de la magnífica mezquita de Hassan II, pieza central de la arquitectura árabe.
Las numerosas terrazas de Fez son el promontorio ideal para contemplar esta magnífica ciudad en su conjunto, incluidas sus numerosas antenas parabólicas.
A 35 km de Erfoud, se encuentra la puerta de entrada al desierto: Merzouga. Una ciudad conocida por sus dunas y sus hermosos paisajes. Te dejarán sin aliento.
La atracción principal de Ben Slimane es su bosque de alcornoques. Un lugar soñado por los amantes de la naturaleza, apartado del bullicio de la ciudad.
El macizo de Oukaïmeden (Jebel Oukaïmeden) tiene más de 3000 metros de altitud. Oukaïmeden tiene una de las estaciones de esquí más bonitas de África, que merece la pena visitarla durante tu viaje a Marruecos.