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Las 7 razones para ir a Estados Unidos

Estados Unidos es un país lleno de paradojas. Sus ciudades desvelan arquitecturas de una modernidad sin igual que se encuentran a tan solo unas horas de los paisajes más salvajes, en los que puedes vivir aventuras en tu tienda de campaña o con la mochila a la espalda rodeado de una naturaleza muy bien conservada. En el país en el que casi todos son inmigrantes, conocer a alguien nuevo será siempre una experiencia fascinante, pues este pueblo ofrece mucho más que los estereotipos que lleva asociados.

Encontrar la inspiración

Estados Unidos se ha inspirado en su territorio, su naturaleza y sus ciudades mucho más que cualquier otra literatura nacional. Sin duda no es así solo porque el país haya querido formarse una identidad, sino también porque sus paisajes, de una belleza y grandeza únicas, son toda una fuente de inspiración. Más que en ninguna otra parte, en los parques nacionales la vista se pierde hasta donde alcanza el horizonte y uno puede meditar tranquilamente. Al igual que Ansel Adams fotografió Yosemite o Henry Miller hizo de Big Sur su refugio, tú también puedes encontrar la inspiración que necesitas en los paisajes familiares o en la monotonía urbana de las ciudades.

De fiesta: ¡que no falte la música!

En las ciudades grandes, la cultura de la fiesta y de la música popular brilla como en ninguna otra parte. En Nueva York, la ciudad que nunca duerme, los bares y las salas de espectáculos acogen grupos o cómicos todas las noches. En Chicago, la fiesta del blues es una tradición que sigue muy viva, al igual que ocurre en Nueva Orleans, donde los conciertos de jazz y los desfiles compiten por hacerte disfrutar de un ambiente festivo. Incluso en Austin, una ciudad perdida en el centro de Texas, la escena musical está por todas partes. Si te gusta salir de fiesta, este es tu país.

Descubrir culturas muy diversas

La diversidad de los Estados Unidos constituye un elemento esencial de su riqueza. La mayor parte de las ciudades grandes cuentan con un barrio chino, las ciudades del sur suelen tener uno mexicano, como el de Mission en San Francisco; y a veces algunas ciudades pueden llegar a tener hasta uno europeo, como en Nueva Orleans, donde se conserva gran parte de la herencia cultural francesa. Yendo de un barrio a otro, a veces tenemos la impresión de estar cambiando de país, ya que descubrimos una cultura y una cocina nueva, y sus habitantes nos hacen partícipe de todo. En algunos de los parques nacionales es la cultura amerindia la que se deja descubrir por sí misma a pesar de la oscura historia que pesa sobre el país. Ejemplo de ello son el Monument Valley, situado en territorio navajo, o Mesa Verde. 

Ir en busca de aventuras

Gracias a la conservación de la naturaleza y a la inmensa extensión del país, los Estados Unidos son un lugar propicio para vivir aventuras. Si te adentras en cualquier espacio grande que esté lejos de la civilización, comprobarás lo fácil que es aislarse del caos y el estrés con tan solo una tienda de campaña y una mochila a la espalda. En Yosemite, por ejemplo, los recorridos para hacer senderismo por la montaña son ideales para hacer excursiones largas, y también se puede acampar, siempre y cuando tengas cuidado con los osos. Algo menos extremo, pero que también ofrece casi el mismo nivel de libertad es realizar un viaje por carretera a lo largo de la costa del Pacífico. Y no necesitarás hotel, pues irse de acampada está a la orden del día. Tu aventura dependerá únicamente de ti.

Un sentimiento de éxtasis ante la belleza de los paisajes

Tanto si has crecido viendo los westerns o leyendo novelas estadounidenses como si no, los maravillosos paisajes de los parques nacionales te sorprenderán. Y es que estos son la joya de la corona de los Estados Unidos, pues a sus ciudadanos les gusta que se les asocie esta idea de espacios grandes; además, atraen a muchos turistas. A pesar del aspecto mitológico, los paisajes de los parques no son menos bonitos en Yosemite, Yellowstone o en las Montañas Humeantes o en Everglades, al sureste. La naturaleza está muy bien conservada y la fauna, además de ser abundante, puede verse bastante bien con prismáticos. La fama de estos espacios abiertos tan grandes tiene su origen en el cine.

Conocer a un pueblo acogedor

En general, los estadounidenses son muy acogedores y muchos de los que inicien una conversación contigo por su propio pie, estarán encantados de invitarte a comer a su mesa o de acogerte bajo su techo. Es cierto que las relaciones de amistad son algo más superficiales que en España, pero es precisamente esto lo que los hace muy generosos, pues se trata de una generosidad desinteresada. Los estadounidenses del norte tienen fama de ser más abiertos que los del sur, pero ya se sabe que los estereotipos nunca hacen justicia y en este caso, mucho menos. Una actitud positiva y una mentalidad abierta siempre son cosas que se contagian enseguida, así que no dudes en relacionarte y ser amable.

Traspasar las fronteras de los estereotipos

Las malas reputaciones son duras de olvidar y los estadounidenses son víctimas de muchos prejuicios que en ocasiones son ciertos, pero que en otras muchas, para nada. En Estados Unidos te encontrarás con mucha más gente interesada por otras culturas y con ganas de aprender de la que piensas. Incluso las ciudades sabrán sorprenderte por su diversidad de culturas (mexicana, europea, criolla, asiática) y hacerte pasar muy buenos momentos. Mantén los ojos abiertos y una actitud positiva a la hora de descubrir la verdadera cultura estadounidense, una cultura que va mucho más allá de las imágenes engañosas que transmite Hollywood.
Claire Perrin
76 contribuciones
Actualizado el 8 octubre 2018
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